100 años de BMW: de la guerra a la era tecnológica

Conoce la historia detrás de uno de los fabricantes de automóviles más conocidos.

BMW

Múnich, Alemania (AFP) Uno de los fabricantes más conocidos de automóviles de lujo, BMW, cumple este 7 de marzo 100 años, marcados por la historia de Alemania y una sorprendente trayectoria que empezó con la fabricación de motores de aviones.

La empresa nació el 7 de marzo de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, como la Bayerische Flugzeugwerke —Fábrica Bávara de Aviones—.

Poco después, tras la derrota de Alemania, el tratado de Versailles de 1919 prohibió al país fabricar aviones, por lo que la empresa tuvo que reinventarse.

Así, en 1922, fue refundada con el nombre de Bayerische Motoren Werke —Fábrica Bávara de Motores—, y adoptó el logo azul y blanco con forma de hélice, un emblema que combina los colores del estado alemán y sus primeros pasos en el sector de la aviación.

“Aquello por lo que se conoce más a BMW hoy en día, los coches, es lo que llegó en último lugar a su cartera de actividades”, contó Manfred Grunert, historiador de la empresa.

Actualmente, la firma fabrica motos y automóviles de gama alta como los lujosos Rolls-Royce y los elegantes Mini. Además, cuenta con 30 fábricas en 14 países diferentes, emplea a cerca de 116,000 asalariados y en 2014 tuvo un volumen de negocios de 80,000 millones de euros.

Prisioneros de guerra

Tras lanzar su primer modelo de moto en 1923, BMW ‘arrancó’ la fabricación de coches en 1928 con la compra de una fábrica en Eisenach, en el centro de Alemania.

En la década de 1930 creó la berlina 326 y el biplaza descapotable 328, lo que ayudó a la empresa a desarrollar su propio estilo junto con la calandra que se convirtió en distintivo de la marca.

Durante el régimen nazi, la marca contribuyó a la industria armamentística y volvió a sus orígenes fabricando motores para aviones.

A partir de 1939 la empresa utilizó a miles de prisioneros de guerra y de detenidos de los campos de concentración en sus fábricas, un capítulo oscuro que permaneció silenciado hasta la década de 1980.

Cuando terminó la guerra, la compañía sobrevivió fabricando electrodomésticos. La producción de motos se reanuda en 1948, y la de coches en 1952, pero el éxito no llegó tan rápido.

En 1959, los graves problemas financieros que arrastró durante toda la década llevaron a la empresa a estar al borde de ser absorbida por su rival, Daimler-Benz, pero un grupo de accionistas se rebeló.

Uno de ellos, Herbert Quandt, hijo de un industrial muy conocido, salvó a la marca con una masiva inyección de capital.

“Sin su compromiso, hoy BMW sería una fábrica de Daimler“, estimó Grunert. La familia Quandt sigue siendo uno de los mayores accionistas de BMW con una participación del 47%.

En la década de 1960, BMW encadenó varios éxitos con modelos berlina y lanza el lema “El placer de conducir”. Su presidente entre 1970 y 1993, Eberhard von Kuenheim, es quien da el paso hacia la internacionalización.

En la década del 2000, la marca incursionó más allá de las berlinas y probó con los 4×4 citadinos y algunos modelos compactos. Después se convirtió en precursor de la industria alemana de los coches eléctricos, con el modelo BMWi3, un auto 100% eléctrico.

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