Misterio del ‘monstruo’ prehistórico Tully, resuelto

Investigadores estadounidenses estudiaron 1,200 especímenes para resolver el caso.

Sean McMahon/Yale University

Desde que fue descubierto en 1958, la naturaleza de este pez prehistórico conocido como el monstruo de Tully (Tullimonstrum Gregarium) por su extraña apariencia fue un misterio científico que mantuvo intrigados a los paleontólogos durante décadas. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, logró resolver el caso.

No se trata de un molusco ni de un artrópodo, como muchos expertos sugirieron en el pasado, sino de un cordado y, para ser más específicos, un agnato o un pez sin mandíbulas.

De acuerdo con los científicos estadounidenses su pariente más moderno es el hiperoartio, vulgarmente llamado lamprea, una especie de cuerpo gelatinoso, cilíndrica, sin escamas y muy resbaladiza.

Estos hallazgos fueron publicados este 16 de marzo en la revista especializada Nature.

Para llegar a esta conclusión, el grupo de Yale estudió minuciosamente más de 1,200 especímenes del monstruo de Tully, quien debe su nombre a su descubridor, el coleccionista de fósiles Francis Tully.

Los investigadores examinaron cada una de las características de la criatura, como su par de aletas, sus extraños ojos sobresalientes y su larga trompa provista de ocho dientes afilados.

“Lo que fue más frustrante es que estas características morfológicas no son típicas de cualquier grupo”, explicó la paleontóloga Victoria McCoy, autora principal del trabajo, “pero tampoco pueden ser descartadas fácilmente”.

La pista que finalmente los ayudó a resolver el misterio fue una estructura que antes había sido catalogada como una tripa, sólo que no se trataba de tal.

“Descubrimos que esta parte del monstruo de Tully era en realidad la notocorda, la espina dorsal primitiva”, afirmó la Doctora McCoy. Este dato permitió clasificar al pez como un cordado.

El monstruo de Tully vivió en aguas costeras tropicales poco profundas durante el periodo Carbonífero, hace cerca de 300 millones de años y, a pesar de que ahora se conoce más sobre su origen, aún hay mucho que descubrir sobre este animal como las causas de su extinción y su tipo de alimentación.

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