Alberto Campo, el arquitecto emprendedor
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Un emprendedor es una persona con la decisión y la iniciativa necesarias para realizar proyectos que son difíciles o que implican cierto riesgo. Es por eso que el reconocido arquitecto español Alberto Campo Baeza se considera dentro de esta definición.

“Un arquitecto que pretende hacer las cosas bien siempre está arriesgando”, dijo en entrevista con Tec Review. “He hecho muchos proyectos que luego no se han construido pero de los que he aprendido mucho. Uno siempre está emprendiendo, o por decirlo con otras palabras, uno está siempre empezando a empezar”.

Te invitamos a conocer su historia y a descubrir lo que este personaje ha aprendido durante su amplia trayectoria.

Los inicios

Alberto Campo Baeza nació en Valladolid, España, pero creció en la ciudad de Cádiz. Nieto del arquitecto Emilio Baeza Eguiluz —autor del Círculo de Recreo de Valladolid— tuvo contacto con la disciplina desde muy joven. “Mi madre se preocupó desde el principio por contagiarme con el virus de la arquitectura”, recordó. “Lógicamente prendió y muy bien”.  

Años después, Campo Baeza se mudó a Madrid para estudiar arquitectura. En esa ciudad tuvo como primer maestro a Alejandro de la Sota. Se trata “de uno de los maestros de la Arquitectura Moderna en España”, de acuerdo con el entrevistado. “Él dejó en mí una huella tan profunda que aún permanece”.

Desde entonces y hasta su graduación, Alberto aprendió de otros grandes. Entre ellos Julio Cano Lasso, con quien trabajó un tiempo, así como Francisco de Asís Cabrero y Rafael Aburto. Más tarde se convirtió en profesor asistente de Sáenz de Oíza y de Javier Carvajal. “A todos ellos les debo mucho”, afirmó.

Sus diferentes facetas

El arquitecto Alberto Campo Baeza ha fungido también como docente, escritor, investigador y conferencista en todo el mundo. Esto con el objetivo de compartir su conocimiento, pero también de mantenerse al día.

“Siempre repito que los que somos profesores, aprendemos más de lo que enseñamos”, comentó. “La docencia es para un arquitecto una buena manera de tener afilados sus instrumentos de trabajo, como un buen cirujano tiene bien afilados sus bisturíes. Bien lo sé yo, que mi padre era cirujano y bueno”.

Estas actividades, además de su obra, le han valido decenas de premios de nivel global, como el Torroja por su Caja Granada y el Premio a la Excelencia en la Enseñanza de la UPM.

En 2013, recibió la Medalla de Oro Heinrich Tessenov, el Premio Memorial Arnold W. Brunner de la American Academy of Arts and Letters, el Premio Internacional de Arquitectura en Piedra de Verona y formó parte del Programa Internacional del Royal Institute of British Architects.

Además, en 2014, fue elegido miembro íntegro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. El año pasado fue condecorado con el BigMat en Berlín y el Premio Internacional de Arquitectura Española (PAEI 2015).

Más allá del éxito

“¿Qué es el éxito?”, preguntó Campo Baeza durante la entrevista. “Es algo que pasa tan pronto como llega”, se respondió. Para él es más importante el trabajo diario y bien hecho. Se trata “de ser honesto contigo mismo y con los demás, así como de nunca perder el buen humor”, consideró.

Su trabajo ha sido ampliamente reconocido. Desde las casas de Turégano y de Blas, ambas en Madrid, hasta las casas Gaspar, Asencio o Guerrero, en Cádiz; Casa Rufo, en Toledo; la Casa Moliner, en Zaragoza; la Casa Olnick Spanu, en Nueva York; el Centro BIT, en Inca-Mallorca; el espacio público entre las catedrales de Cádiz, la guardería Benetton, en Venecia; la Caja de Granada y el Museo de la Memoria de Andalucía, ambas en Granada.

En 2012 terminó la construcción de las oficinas para el Gobierno Regional de Castilla y León en Zamora; en 2014 concluyó la Casa del Infinito, en Cádiz; y en 2015, la Casa Cala, en Madrid. 

De entre todas sus obras, con las que se dice más satisfecha es “con las más sencillas”. “Sigo intentando hacer las cosas de la manera más lógica. La razón: es el primero y más importante instrumento con el que trabaja el arquitecto”, explicó.

Para los futuros arquitectos sólo tiene un consejo: “trabajar, trabajar y trabajar”.

Su obra en México

El español Alberto Campo Baeza ya dejó su primera huella en nuestro país, la cual fue presentada oficialmente el 12 de agosto. Se trata de la llamada Domus Aurea, “por la luz dorada que la llena al reflejarse el sol”.

En entrevista, el arquitecto detalló que esta edificación fue inspirada en las obras de Luis Barragán Morfín, uno de los arquitectos mexicanos más importantes del Siglo XX. “Fui invitado por Gilberto Rodríguez, con quien trabaje la casa, y creemos que el resultado es bueno. Es muy sencilla y muy luminosa”.

La obra Domus Aurea es el primer premio del Tradicional Sorteo Tec en su edición 202, el cual se llevará a cabo el 22 de diciembre de 2016.

El español espera que esta no sea su único trabajo en nuestro país. “Tengo la esperanza de construir alguna obra más en México, para mí sería un honor”.

 

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