Especial

Por Salvador Alva y Raúl Rodríguez Barocio*

México vive tiempos de encrucijada, una coyuntura compleja que determinará el rumbo del país en años por venir. Parte de la búsqueda de rumbo debe nutrirse de las experiencias exitosas en otros países. Las universidades jugamos un papel fundamental en interpretar y adaptar lo que resulta útil.

En especial, debemos prestar más atención a las lecciones de Asia como la región que se perfila como la dominante del siglo XXI. México va muy rezagado en el imperativo de un mayor acercamiento. Por ejemplo, China fue el destino de menos de 1.5 % de las exportaciones mexicanas en 2016; Estados Unidos, de 81 %.

Si bien el declive de Occidente es un tema muy debatido, es claro que el centro de gravedad económico del mundo se está desplazando dramáticamente hacia el Oriente. Se estima que entre 2010 y 2050, el peso de Occidente en el Producto Interno Bruto (PIB) mundial se reducirá de 40 a 20 %. En 1994, sólo dos países tenían a China como el principal destino de sus exportaciones; 20 años después, ya eran 43.

Entre otros países asiáticos, Singapur nos muestra cómo una nación puede dar un salto cuántico en una generación, pese a enfrentar mayores adversidades que las nuestras. Para lograrlo, ese país impulsó una nueva mentalidad y una nueva cultura, centradas en la productividad.

Hace 50 años, Singapur era un escaparate del subdesarrollo colonial, el desempleo y los conflictos étnicos. Actualmente está entre los cinco países más prósperos del mundo. Su ingreso per cápita hace medio siglo era similar al de México. Medido hoy por paridad de poder adquisitivo, es casi cinco veces mayor.

Todo inicia con la calidad de la educación primaria: Singapur se ubica en cuarto lugar, México en el 114, según una clasificación del World Economic Forum (WEF). Mike Thiruman, secretario general del Sindicato de Maestros de Singapur (STU), nos describe en una visita su modelo de desarrollo de profesores, el vértice del sistema educativo. Su enfoque y mensaje coinciden con los del ministro de Educación. Cada uno asume la responsabilidad de un mismo resultado final: el aprendizaje y bienestar de los alumnos.

Singapur tiene 23 veces menos población que México, pero más del doble de inmigrantes. Han logrado atraer una presencia de profesores, investigadores e incluso universidades extranjeras de extraordinaria calidad, como el MIT. Se trata de una nación comprometida con una fórmula esencial para el desarrollo: la formación del mejor talento propio, a la par de la atracción y retención del mejor talento del mundo.

Contribuir al logro de un modelo de forja de talento similar en México es una tarea central para el Tecnológico de Monterrey. El Tec es una universidad líder en América Latina en el establecimiento de vínculos estratégicos con las mejores universidades en el extranjero y en la movilidad e intercambio de profesores y estudiantes. En los últimos diez años, más de 250 de nuestros alumnos han cursado parte de sus estudios en Singapur y más de 300 jóvenes de ese país han venido a algunos de nuestros 26 campus en México.

Una de nuestras estudiantes reflexiona a su regreso: “Singapur está diseñado como un ecosistema de emprendimiento, potenciado por la diversidad de perfiles, talentos y nacionalidades”. Otro agrega: “Hay una competencia constante que se sostiene en una cultura del mérito”.

El Tec tiene una relación muy productiva con la National University of Singapore (NUS), la Nanyang Technological University (NTU) y la Singapore Management University. NTU está clasificada en el lugar 11 a nivel mundial y NUS en el 15 por QS University Rankings 2018. Por contraste, México tiene sólo dos entre las primeras 200: la UNAM y el Tec. Que un país de menos de seis millones de habitantes tenga dos de las 15 mejores universidades del mundo es reflejo de que sus prioridades, incentivos y recursos están alineados con el bienestar de su población.

Con el ejemplo de los países asiáticos en mente, hemos realizado estudios que confirman la enorme e insuperable rentabilidad social que representa el invertir en nuestro talento y abrirle las puertas de las mejores universidades, sin distingo de nivel de ingreso. No hay otro camino hacia la productividad incluyente y la competitividad, que son a su vez las bases de la movilidad social y de la equidad. No hay otro camino para lograr un México próspero.  

Más de 250 de nuestros alumnos cursaron estudios en Singapur en la última década, y más de 300 jóvenes de ese país vinieron al Tec.

*Salvador Alva Gómez es presidente del Tecnológico de Monterrey, y Raúl Rodríguez Barocio, vicepresidente  asociado de Internacionalización de la misma institución, también fungió como director general del Banco de Desarrollo de América del Norte.

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