Arte mexicano da la vuelta al mundo a través de Arttitude

Con solo unos meses de operación, la startup EXATEC Arttitude llegó hasta Europa y Asia.

Arte mexicano da la vuelta al mundo a través de Arttitude
Arttitude

Con el objetivo de difundir el arte popular que se realiza en las comunidades indígenas mexicanas, las EXATEC Silvia Janeth Pineda y Nathalia Rubí Santamaría fundaron este año Arttitude, una startup que ofrece artículos de decoración y joyería hechos a mano.

Los productos artesanales de nuestro país son “una de las bellezas nacionales que debe ser más impulsada”, afirmó Pineda Romano. “Consideramos que lo mejor es empezar porque el propio mexicano conozca y valore lo que se hace aquí”.

Bajo esta visión y con sólo unos meses de operación, piezas de Arttitude ya forman parte de decenas de hogares mexicanos e incluso han cruzado fronteras, alcanzando mercados de todo el mundo incluidos los de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Australia y Japón.

Todo México en una sola marca

Entre las comunidades indígenas que trabajan con Arttitude se encuentran las originarias de Pahuatlán, Puebla; San Andrés Larrainzar y Zinacantán en Chiapas; Santa Clara del Cobre, Michoacán; San Martín Tilcajete y Teotitlán del Valle en Oaxaca, así como de la Ciudad de México. En total, emplean a 50 productores.

La startup de estas EXATEC originarias de la Ciudad de México ofrece, por ejemplo, tapetes de lana natural 100% pintada con pigmentos naturales utilizando técnicas prehispánicas, lámparas de papel amate o jarrones de cobre. También cuenta con collares de plata con flores textiles y joyería de arte huichol o con corazones de madera pintados a mano.

“Nuestra principal motivación es apoyar a los creadores de arte popular en comunidades indígenas qué, por no contar con los canales de distribución necesarios para comercializar sus productos, no llegan a otras ciudades del país o al extranjero”, dijo Silvia Janeth.

Lo que hace única a esta marca es que cuenta con diseños exclusivos que provienen de poblaciones de toda la República Mexicana y que, a través de ella, los productores pueden mejorar su calidad de vida.

“Las familias involucradas se ven beneficiadas en el aspecto económico”, comentó Nathalia Rubí. “Al final, esperamos que las tradiciones mexicanas que son plasmadas en sus piezas perduren y que ayuden a fomentar que las nuevas generaciones vivan de su arte y dentro de su comunidad”.

CON INFORMACIÓN DE EXATEC

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