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Por Rodrigo Ortega Pérez

Hoy, más de 90 % de los adultos jóvenes del mundo utilizan alguna plataforma de redes sociales. Ya sea a través de Facebook, Twitter, Whatsapp o YouTube, las personas nos comunicamos de una forma diferente que antes.

Ahora es fácil realizar eventos grandes con un solo click, o compartir experiencias de una manera fácil. Las redes sociales han transformado nuestro modo de expresarnos y relacionarnos.

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Aun cuando las redes nos ayudan a estar en contacto con amigos que no vemos a menudo o que viven muy lejos, también pueden causar estragos en nuestra autoestima y autopercepción. ¿Cómo sucede esto?

Cuando alguien tiene un logro importante en el trabajo o en los estudios, se junta con amigos o realiza un viaje placentero, tiende a compartirlo en internet. Estas experiencias denotan éxito y felicidad.

 

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Sin embargo, no solemos compartir experiencias no tan gratas o acontecimientos del día a día. Se podría decir que “editamos” los sucesos y sólo mostramos lo favorable que sucede en nuestras vidas. Así, es inevitable que comparemos constantemente nuestra situación contra la de nuestros amigos virtuales. A eso los expertos lo llaman comparación social.

Lo anterior nos lleva, según varios estudios, a experimentar sentimientos negativos, como envidia y frustración, y a no sentirnos bien con nosotros mismos. Algunos expertos, incluso, han encontrado una correlación entre el uso de Facebook y síntomas de depresión. Se le llama “depresión de Facebook”. Así, en la Universidad de Houston determinaron que la causante más probable de este tipo de síntomas es la comparación social y no la red social en sí.

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Otro fenómeno que se estudia es el efecto de los “likes” o equivalentes en nuestras emociones. Éstos actúan como una retroalimentación positiva de nuestra persona, así como una forma de aceptación social. En la Universidad Libre de Berlín concluyeron que esta retroalimentación activa el área del placer en el cerebro. Es probable que ésta sea una causa neurobiológica de la adicción a las redes sociales que muchas personas sufren.

Si bien las redes sociales ofrecen muchas ventajas, es primordial recordar que las identidades virtuales muy rara vez reflejan las personalidades reales. Con esto en mente, lo más recomendable es que le demos más valor a las interacciones que tenemos cara a cara que a las digitales.

Con café es mejor

Una manera de mejorar nuestras experiencias en las redes sociales es relacionarnos presencialmente con nuestros amigos, ya que conocemos más su forma de ser y no sentimos la necesidad de compararnos constantemente con ellos.