La torre que limpia el aire
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Es un edificio alto y pareciera que no es de este mundo. Su aspecto es como de nave espacial, pero también parece una pagoda china. Se carga con energía positiva  y usa tecnología de iones.  Se trata de un purificador de aire gigante, de siete metros de altura, una torre libre de esmog que combina una apariencia particular y avances tecnológicos.

Una obra del diseñador holandés Daan Roosegaarde, quien la  presentó hace dos años durante la Semana del Diseño en Beijing.

La Smog Free Tower (la Torre Libre de Esmog) carga con electricidad positiva y usa tecnología de iones para succionar el aire contaminado y purificarlo. “Es la aspiradora de esmog más grande del mundo”, dice Roosegaarde.

Este purificador gigante fue creado en colaboración entre Roosegaarde, la Universidad de Tecnología de Delft y la empresa European Nano Solutions, una compañía de tecnología verde de Holanda.

¿Cómo funciona?

A través de la tecnología de iones, la torre atrae y absorbe pequeñas partículas contaminantes mediante corrientes de iones positivos. Una vez dentro de este purificador, las partículas se adhieren a una superficie conectada a tierra, con carga negativa, que se denomina como contraelectrodo.

Después de ello, unas rejillas en la parte inferior de la que parece nave espacial expulsan aire limpio, creando una burbuja libre de contaminación alrededor de ella.

“La torre limpia 30,000 metros cúbicos de aire por hora”, es el dato que menciona Roosegaarde, lo que es equivalente a aproximadamente un estadio de futbol por día”.

Este proceso mejora la calidad de aire circundante en un 75%, afirma el diseñador. No produce ozono, ya que las partículas están cargadas de tensión positiva en lugar de negativa. “La forma más segura de manejar grandes volúmenes de aire contaminado”.

Roosegaarde y su equipo también han descubierto la manera de comprimir las partículas capturadas en pequeñas “piedras preciosas” que se sellan en un cubo de resina y se montan en anillos y mancuernillas. Cada piedra es el resultado de unos 1,000 metros cúbicos de aire filtrado.

El éxito de la “nave”

El proyecto piloto se dio a conocer el año pasado en Rotterdam, lugar donde radica el estudio de diseño de Roosegaarde. Sin embargo, es a China a la que se le debe su existencia, pues fue en Beijing donde Roosegaarde concibió la idea en 2013.

La obra fue  financiada en parte a través de Kickstarter, y la cual se desarrolló en poco más de dos años y medio.

“Recuerdo claramente un día que estaba mirando fuera de la ventana de mi hotel y simplemente no pude ver nada”, dice. “De un día para otro, la ciudad había desaparecido bajo una espesa capa de esmog”.

La realidad

Roosegaarde cuenta con el respaldo del Ministerio de Protección del Medio Ambiente de China, que le ha pedido que lleve su proyecto por todo el país, con cuatro locaciones más planificadas después de Beijing.

El apoyo llega en medio de los esfuerzos del gobierno chino por hacer frente a la contaminación, una parte integral del 13 Plan Quinquenal de China publicado el pasado mes de marzo.

Cabe mencionar que China tiene el aire más “mortífero”, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según datos, la contaminación del aire causa la muerte de alrededor de 3 millones de personas cada año,  según un estudio publicado el año pasado en la revista Nature. Por lo que se espera que ese número se duplique en el 2050.

En pro de la sociedad

Roosegaarde se reunirá con representantes de universidades, escuelas y organizaciones ambientales; màs que una solución local y tangible para crear espacios limpios,  el objetivo es el de un nuevo sentido de la belleza, un futuro limpio a través de aire impio.

La mayoría de los proyectos de  este diseñador son orientados al público y son socialmente conscientes.

Por ejemplo, el proyecto Carretera Smart, consiste en prever carreteras que se cargan durante el día y brillan en la noche. Por otro lado, la obra Waterlicht utiliza tecnología LED para proyectar una imagen del nivel real del agua en áreas que serían inundadas sin la intervención humana.

El Estudio Roosegaarde acaba de ganar la Medalla de Innovación del Diseño en el Festival de Diseño de Londres.

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No es una solución permanente 

Aunque Roosegaarde tiene grandes esperanzas para el purificador, él sabe que no es una solución permanente.

“Desde que la instalamos en Beijing, la torre ha recogido a diario tanta contaminación como la que se recolectaba durante dos semanas en Holanda”, dice Roosegaarde.

Afirma que es un problema que no se puede resolver de la noche a la mañana. Se necesita un gran esfuerzo por parte de los ciudadanos y del gobierno para ver el cambio.

La esperanza de  Roosegaarde es que un día dentro de 10 o 15 años, se vea al pasado y parezca obsoleta.

CON INFORMACIÓN DE CNN EN ESPAÑOL

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