Por: Jansel Jiménez Bulle

No todo lo que brilla es oro. El creciente éxito del comercio en línea en el mundo y de las estrategias globales de marketing digital ha sido simple oropel para muchos. “Lo que ha sido una revelación en el último año para el mundo occidental es que si por un lado es innegable que la economía digital ha sido un motor importantísimo para la generación de prosperidad, ésta no se ha distribuido de una forma suficientemente equitativa; es más, ha sido exactamente lo contrario”, aseguró Julio Castellanos, CEO en México de Dentsu Aegis Network, durante el seminario “Ganar en la Economía Digital”, en San Miguel de Allende, Guanajuato.

Ante el triunfo de Brexit y Trump, el directivo de la firma global de publicidad también comenta que, al igual que algunas compañías, grandes sectores de la sociedad mundial no han encontrado beneficio en los nuevos métodos digitales de e-commerce, lo cual ha sido como aumento de marea en la nueva ola de nacionalismo en el mundo.

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“El reto de las empresas es ajustarse al nuevo ritmo de cambio, un cambio permanente, que es nuestro día a día; algunas empresas han tenido dificultad de acercarse a esto, y las sociedades en general están teniendo un reto semejante, y el nacionalismo es la reacción, es la expresión social de la frustración ante esta situación de creciente desigualdad, y hay que tomarla muy en serio”, comenta Castellanos.

La nueva tendencia de nacionalismo “retoma los valores que le dan identidad al país en contra del liberalismo que rechaza lo antiguo y toma la bandera de la modernidad”, de acuerdo con Yizbeleni Gallardo, politóloga de la UNAM y especialista en geopolítica.

Rechazo a la inmigración y al comercio global son otras características que, según Gallardo, caracterizan esta tendencia mundial actual que muchos países han adoptado o están prestos a adoptar por el desencanto que el liberalismo económico y sus herramientas digitales les han causado.

“Ha habido una concentración de beneficio de toda esta productividad generada por la tecnología digital que ha resultado en grandes segmentos de las sociedades postindustriales que han quedado desubicados, que de pronto ven sus fuentes históricas de ingreso eliminadas o reducidas dramáticamente, y no están listos, no están preparados para recolocarse con las capacidades que la nueva economía exige, y nuestros gobiernos, nuestros países no han tenido la visión y la sensibilidad, pues evidentemente no han podido prever semejante situación”, dice Castellanos.

Este miércoles, la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, remitió una carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en donde manifiesta formalmente el deseo de su país de abandonar la Unión Europea (UE).

La carta invoca al artículo 50 del Tratado de Lisboa, la figura jurídica que da sustento al bloque, en donde se estipula que todo Estado miembro podrá decidir retirarse de la UE. Con lo que inician dos años de negociaciones para salir de la Unión.

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Realineamiento hacia lo social

De acuerdo con Simeon Marinov, director de estrategia de Dentsu Aegis Network México, las crisis económicas debidas a la mala distribución de riqueza son fenómenos preocupantes que a veces los afectados achacan a quienes sólo están involucrados de manera tangencial, pero que de ninguna manera tienen la culpa.

“La gente de publicidad y medios sale como si fuera la que pone aceite al fuego, como si fuera culpable, pero no es así”, dice en el contexto del Seminario al que fueron invitados estudiantes destacados de comunicación y mercadotecnia del Tecnológico de Monterrey.

Por ello es importante, según Castellanos, que las empresas, en especial las dedicadas a la publicidad, sean muy cuidadosas en la manera en que instrumentan sus estrategias de desarrollo, para no perjudicar, ni siquiera indirectamente, a ningún sector de la sociedad.

“Tenemos que sensibilizarnos de lo que hemos aprendido. No podemos seguir pensando apenas en crecer a través de cumplir nuestro objetivo de ayudar a nuestros clientes a tener éxito en la economía digital; tenemos también que incluir en nuestras prioridades la sensibilidad de traer un beneficio social con todas nuestras acciones e incorporar esto a nuestra planeación estratégica”, concluye.

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