California no está lista para ‘el Gran Terremoto’

Un estudio señala fallas en infraestructura y elevado riesgo de incendios y desabasto de agua.

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Hay cosas inescapables en California: el Sol, las palmeras y el gran terremoto que sacudirá a San Francisco.

Pero de acuerdo con un reciente informe, el estado del suroeste de los Estados Unidos no está preparado para el ‘Big One’, como le llaman; las autoridades locales y las grandes empresas que ahí se encuentran deben afrontar esa realidad para evitar que el desastre se transforme en catástrofe.

Son tres los aspectos que deben atenderse con prioridad para aminorar el impacto de un terremoto con magnitud de ocho grados en la escala de Richter, según el documento: la vieja infraestructura de la ciudad, el suministro de agua y el riesgo potencial de incendios.

El talón de Aquiles es el Puerto del Cajón, un estrecho pasaje montañoso donde la impresionante Falla de San Andrés pasa bajo vías vitales como carreteras, tramos ferroviarios, acueductos, oleoductos, gasoductos y cables de alta tensión de la red eléctrica.

En opinión de los expertos, un sismo en la Falla de San Andrés cortaría el acceso al sur del estado lo que impediría distribuir ayuda humanitaria a unas 20 millones de personas y que también complicaría los trabajos de reconstrucción.

A lo anterior hay que agregar que el daño en los oleoductos incrementa el peligro de explosiones e incendios que serían difícil de controlar.

“Cuando el terremoto ocurra todos los acueductos se romperán al mismo tiempo”, dijo AFP la sismóloga Lucy Jones, asesora de la comisión de Reducción de Riesgos de Desastres del sur de California, responsable del informe.

Jones, conocida como ‘la dama terremoto’, recomienda buscar de aguas alternativas, incluyendo acuíferos contaminados debajo de la zona de Los Ángeles que podrían purificarse, aunque eso tenga un alto costo.

En el caso de los ductos que corren a lo largo de la Falla de San Andrés, el documento recomienda la instalación de válvulas automáticas para evitar los incendios. Al referirse al suministro de electricidad, se planea la opción de usar energía solar para mantener comunicada la zona afectada.

Todos juntos en esto

La modernización de las normas de construcción, acompañadas con una renovación de las estructuras en edificios y hogares en el sur de California, como ocurrió en Los Ángeles, reducen el riesgo de derrumbes y aseguran que los inmuebles sigan funcionando después de un gran terremoto.

Así se refiere Jones sobre la vulnerabilidad económica en las construcciones: “No vamos a matar a personas con estos edificios pero no los podremos usar luego y eso es grave. Por un costo 1o 2% superior podríamos muy probablemente construir edificios que sigan siendo utilizables”.

Según simulaciones de la Agencia geológica estadounidense (USGS, por su sigla en inglés), un terremoto de 7,8 grados de magnitud en la punta sur de la falla de San Andrés causaría un temblor de unos dos minutos, mataría a al menos 1,800 personas, dejaría unos 53,000 heridos y generaría daños por 213,000 millones de dólares.

El terremoto más grande registrado en California fue el de Fort Tejon en 1857 y produjo una ruptura en la falla de San Andrés de 360 kilómetros.

Los científicos dicen que, desde entonces, la presión y energía sísmica han crecido de manera dramática a lo largo de la falla, que marca el límite entre dos placas tectónicas – las de América del Norte y el Pacífico.

Robert Graves, sismólogo de la USGS, explica: Es inevitable que ocurra un gran terremoto porque la presión tiene que ser liberada. California debe actuar de una vez frente a las vulnerabilidades para limitar daños.

“Es necesario que la gente reconozca que un hecho como éste afecta a toda la comunidad. Si todos los edificios de mi barrio se desmoronan y el sistema de suministro de agua y electricidad no funciona, no importa si mi casa está intacta”, dijo.

“Estamos todos juntos en esto”.

*Con información de AFP.

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