Carrera Solar Atacama

Iquique, Chile (AFP) Con el desierto más árido del mundo a sus ruedas, la cuarta edición de la Carrera Solar Atacama arrancó este 21 de abril en el norte de Chile. Se trata de una competencia extrema única en América Latina que, mientras emociona a los aficionados, promueve los beneficios de las energías renovables.

Los 17 equipos que participan este año iniciaron la travesía en Iquique (1,800 kilómetros al norte de Santiago). Once de ellos aspiran al premio mayor. Los restantes correrán por fuera de la competencia, al no completar los requisitos técnicos necesarios para ir por el título de campeón.

Pilotos chilenos, bolivianos, colombianos e italianos recorrerán hasta el 26 de abril los 2,300 kilómetros de la carrera alineados en dos categorías: evolución, que suma a los vehículos movidos exclusivamente por energía solar; e híbrido, que mezclan ésta con tracción a pedales.

Trabajo artesanal y tecnología

Carrera Solar Atacama
Carrera Solar Atacama

Sobre la autopista que recorre de norte a sur el extenso territorio chileno, estos autos, unos paneles sobre ruedas con una cabina en el centro en la que se sienta el piloto,  avanzaron en el primer día de competencia desde la zona norte del país, donde el océano Pacífico se funde con las montañas del desierto.

Durante las primeras horas del evento, el equipo italiano tomó la delantera, a una media de 100 kilómetros por hora.

Más tarde, dispersos en la ruta y promediando la primera jornada, los pilotos frenaron sus máquinas y, con la ayuda de sus equipos, que realizan el recorrido en vehículos con combustible fósil a la par de los competidores, lanzaron agua sobre el panel solar de los autos para disminuir su temperatura.

Durante las maniobras de enfriamiento y limpieza, cada grupo trabaja a gran velocidad para dejar sus vehículos de nuevo en condiciones óptimas para una carrera en la que conviven el trabajo artesanal y la tecnología.

Más allá de ocupar un lugar de privilegio en la competencia, los participantes tienen como meta terminar la carrera que implica un esfuerzo extremo por torcer el brazo al desierto, sin dañar el ecosistema.

En esa línea, la carrera busca concienciar al mundo sobre las ventajas de la energía solar en el transporte.

Lo negativo de estos prototipos es su alto costo, que en promedio alcanza el millón de dólares en los autos que se mueven con energía solar, frente a los más de 5,000 dólares que cuestan los híbridos.

El inicio de la carrera en Atacama coincidió con la reanudación de la vuelta al mundo del avión ecológico suizo Solar Impulse 2, que se mueve también con energía solar.

La nave, pilotada por el suizo Bertrand Piccard, tiene previsto aterrizar el 23 de abril en la ciudad californiana de Mountain View, cerca de San Francisco, tras 62 horas de vuelo impulsadas por sus miles de células fotovoltaicas.

La Carrera Solar Atacama tendrá su última etapa el 26 de abril en Collahuasi, extremo norte de Chile, y la premiación se llevará a cabo un día después en Iquique.

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