CDMX, primera ciudad latinoamericana en la que Airbnb pagará impuestos
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Por Jair López

La Ciudad de México será la primera de América Latina en la que Airbnb pagará impuestos por su operación.

A partir del primero de junio, la startup de renta de habitaciones e inmuebles comenzará a cobrar en nombre de los anfitriones 3% de impuesto por alojamiento en cada reserva que se realice en la CDMX. Así lo dio a conocer este 11 de mayo Chris Lehane, director de políticas públicas y comunicación de Airbnb a nivel global.

Los fondos serán destinados a la Tesorería de la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México.

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El acuerdo sobre el impuesto surge a partir de una reforma al Código Fiscal aprobada a finales de 2016 por el poder Legislativo en la capital mexicana, la cual reconoce el modelo de viviendas compartidas y obliga a los huéspedes de las plataformas que ofrecen este tipo de servicios a cumplir con el pago del impuesto por hospedaje.

“Acuerdos como estos permiten a nuestras comunidades prosperar mientras hacen más fácil para nuestros anfitriones, quienes en su gran mayoría son personas de clase media que comparten su propia casa, cumplir con las obligaciones del impuesto de alojamiento local”, dijo Martin Waserman, gerente regional de políticas públicas de Airbnb para Latinoamérica.

El jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, compartió en su cuenta de Twitter la firma del acuerdo entre su gobierno y Airbnb.

Con tal iniciativa, la CDMX se une a una lista de más de 275 jurisdicciones a nivel global en donde Airbnb retiene impuestos en nombre de los anfitriones y huéspedes. También se convierte en  la primera en la región de América Latina en hacerlo.

El reconocimiento de Airbnb en la Ciudad de México es relevante para la plataforma tecnológica valuada en más de 31,000 millones de dólares.

Solo el año pasado, en dicha ciudad, se hospedaron 143,000 personas de las 974,000 que se alojaron en todo México, 174% más que en 2015.

Sin embargo, el impacto económico de Airbnb es también relevante para la ciudad. De acuerdo con cifras compartidas por la empresa, la actividad económica generada por anfitriones y huéspedes de Airbnb llegó a los 1,574 millones de pesos en 2016.

La ganancia promedio anual por anfitrión en la capital de la república es de 35,000 pesos, detalló Airbnb.

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Confianza y seguridad: pilares de Airbnb

Si bien Airbnb es conocida por ser una herramienta de renta de espacios, cuartos, departamentos, casas y hasta castillos, el concepto de la plataforma es el de una comunidad que se rige por “estándares y expectativas” para garantizar la seguridad de anfitriones y huéspedes.

Dentro de estos se mencionan cinco normas relevantes que se deben de seguir: protección, seguridad, tratos justos, autenticidad y confiabilidad.

La plataforma detalla que en el tema de protección queda prohibido: “cometer agresiones, abusos sexuales, violencia doméstica, robos, tráfico de personas ni retener a alguien en contra de su voluntad. Los miembros de organizaciones peligrosas, como grupos terroristas, criminales o racistas, no son bienvenidos en nuestra comunidad”.

También, explica, quedan prohibidas las amenazas. En caso de que se incurra uno de estos puntos, Airbnb precisa que tiene el poder de intervenir si así es necesario.

Igualmente queda prohibido el robo, hacer transacciones fuera de la plataforma, cometer fraudes, e infringir en la privacidad de las personas.

Airbnb restringe también la discriminación, el acoso dentro de su comunidad, mentir sobre la identidad o engañar sobre los espacios.

Pero para cumplir con los puntos antes mencionados, Airbnb se asegura de revisar a cada uno de los usuarios que desean entrar a la plataforma mediante la solicitud de documentos oficiales. Además, a través de los mecanismos de evaluación entre la comunidad puede optar por expulsar o no a cualquier integrante de ésta.

Para comenzar el registro en la plataforma, ésta solicita documentación que permitan comprobar la identidad del usuario. Para este proceso, Airbnb solicita dos tipos de identificación de manera obligatoria: una identificación oficial y un perfil online, que puede ser por ejemplo, la cuenta de Facebook.

“Para que nuestra comunidad sea cada vez más segura para todo el mundo, verificamos determinada información, tanto de nuestros huéspedes como de nuestros anfitriones”, señala Airbnb en su portal.

Otra de las cualidades de Airbnb es que funge como una comunidad, lo que permite que anfitriones y huéspedes sean evaluados entre ellos mismos. Este mecanismo posibilita mayor visibilidad a ambas partes de quién y cómo es la persona que hospeda y la que ocupa un lugar.

Solo quienes han completado una reserva a través de Airbnb pueden escribir estas evaluaciones, así que el usuario tiene la garantía de que las que aparecen publicadas en un perfil pertenecen a otros integrantes de la comunidad que han sido huéspedes o anfitriones de esa persona.

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