Muy pronto una sola píldora podría darte los beneficios del ejercicio sin necesidad de sudar una sola gota.

Científicos de las universidades de Sidney y Copenhagen crearon un ‘mapa’ de las reacciones moleculares que se presentan en el cuerpo durante la actividad física y publicaron los resultados en Cell Metabolism a inicio de octubre.

Cuatro voluntarios participaron en el estudio. Cada uno montó una bicicleta y pedaleó tan rápido como podía durante 10 minutos. Antes y después del ejercicio se les tomó una biopsia que fue analizada a través de una técnica llamada espectometría de masa, gracias a la cuál se identificaron alrededor de mil cambios que ocurren en los músculos.

El proyecto requirió de tres años y la meta, de acuerdo con el doctor Nolan Hoffman, autor del estudio e investigador asociado en la Escuela de Biociencia Molecular en la Universidad de Sidney, es crear una droga que replique los cambios biológicos más significativos ya que ninguna por sí sola puede generarlos todos.

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El especialista considera que podría pasar al menos una década antes de que una píldora esté disponible. Este tratamiento estará diseñado para los ancianos, así como a personas que padecen obesidad, diabetes tipo 2 o enfermedades cardiovasculares que no pueden ejercitarse en circunstancias normales.