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Científicos podrían obtener datos del origen de la vida

El perihelio del cometa 67P podría dar pistas del origen de la vida en la Tierra; al terminar esta etapa intentarán restablecer comunicación con el robot Philae.

Por Mariette LE ROUX

París, Francia (AFP) Con la sonda europea Rosetta siguiéndole la pista y el robot Philae a cuestas, el cometa 67P alcanzará su punto más cercano al Sol esta semana.

Para los científicos, el perihelio es la etapa más importante por la cantidad de información que podría dar sobre el origen de la vida. La proximidad al Sol hará que los hielos subterráneos del cometa se evaporen, para formar la ‘cola’ del cuerpo celeste.

Se estima que el cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko se acerque a unos 186 millones de kilómetros del Sol este 11 de agosto, antes de volver a alejarse, siguiendo la elipse de su órbita de 6.5 años.

“Es el momento en que hay más acción”, dijo a la AFP Mark McCaughrean, consejero científico de la Agencia Espacial Europea.

La forma del cometa de 4 kilómetros de diámetro ha sido comparado a un pato de bañera. Los científicos esperan que se parta en pedazos para así ‘sumergirse’ en la materia que la compone.

“Eso sería realmente el Santo Grial para ver lo que hay en el interior del cometa”, dice McCaughrean, aunque la mayoría de los científicos creen que el cometa no es lo suficientemente frágil e inestable como para quebrarse.

“Lo que buscamos es materia virgen que podría aflorar” por debajo de la capa de polvo acumulada durante el último perihelio, dijo el consejero de la Agencia Espacial Europea.

Dormido al Sol

Ya que el robot Philae no da señales de vida desde hace un mes, Rosetta debe arreglárselas sola para captar esas partículas desde una distancia de 300 kilómetros, de acercarse más, se expone a una tormenta de gases.

McCaughrean dice que los instrumentos de Rosetta pueden captar las partículas desde su actual ubicación pero en concentraciones menores y tal vez no sea capaz de captar las menos conocidas.

Las imágenes capturadas por Rosetta se recibirán en la Tierra a través de ondas de radio para que los científicos comparen el cometa antes y después del perihelio. Esta información, junto con las muestras de gas y otras mediciones, aportarán datos sobre la composición del planeta y su evolución.

Una de las teorías manejadas por los astrónomos, conocida como la hipótesis de panspermia, es que los cometas, al interactuar con la Tierra, ayudaron a sembrar la vida en ella, al traerle agua y moléculas orgánicas.

Desde su aterrizaje sobre el cometa el 12 de noviembre de 2014, Philae se comunicó con Rosetta en ocho ocasiones, la última fue el pasado 9 de julio.

“Puede que Philae esté activo, pero como no tenemos contacto nada sabemos acerca de su estado”, dijo a la AFP el responsable de la misión Rosetta, Patrick Martin.

Los científicos intentarán ‘despertar’ a Philae cuando el cometa se aleje del Sol y las tempestades de gas se calmen lo suficiente para que Rosetta se acerque.

Foto: NASA