Las aguas de la Antártida contienen altas dosis de fármacos como la cafeína, el ibuprofeno, el paracetamol y la efedrina, así como de drogas entre las que destaca la cocaína.

Así lo dio a conocer un estudio publicado recientemente en el portal especializado Science Direct por expertos del Instituto Geológico y Minero (IGME), la Universidad Autónoma de Madrid y el Instituto Nacional del Agua de Argentina, el cual contabilizó la presencia de 12 de estas sustancias en la península Antártica, lugar donde conviven científicos y viajeros.

Estos resultados apuntan a que, donde va el ser humano, también van sus drogas, dijo Yolanda Valcárcel, investigadora y coautora del trabajo, al diario El País. “La presencia humana está introduciendo contaminantes que, en función de su toxicidad, persistencia o bioacumulación, podrían producir daños en el ecosistema antártico”, explicó.

Para esta investigación, los especialistas recogieron muestras de agua ríos, estanques, glaciares y fuentes de desechos líquidos en zonas especialmente sensibles debido al turismo y a la presencia de bases científicas.

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La sustancia medicinal más abundante fue la cafeína, seguida del paracetamol, el diclofenaco y el ibuprofeno, las cuales fueron halladas principalmente en las aguas que descargan directamente en el océano.

Estos analgésicos y antiinflamatorios son los que más riesgo tóxico representan para el ecosistema de la Antártida. También se encontraron restos de efedrina.

Respecto a las drogas ilegales, la de mayor presencia fue la cocaína, especialmente en uno de los 10 puntos analizados, situado cerca de la base científica y militar Marambio de Argentina.

Los responsables del estudio indicaron que buscarán seguir analizando la presencia de estos compuestos en la Antártida, así como los peligros que pueden suponer para la fauna local.

“Las condiciones climáticas del continente antártico, con fríos extremos la mayor parte del año, podrían retardar o dificultar los procesos de degradación microbiana y fotodegradación de este tipo de contaminantes”, lo que a su vez puede concentrar estas sustancias en el agua y en la cadena alimenticia, detalló Luis Moreno, experto y coautor de la investigación.