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Por Gabriela Chávez

Tienes una inversión. ¿Qué quieres? ¿Que reviente como globo porque está basada en promesas? ¿O que tenga retornos sólidos? La diferencia entre ambas es la transparencia, la planeación y la humildad.

En los últimos años, el hambre por encontrar al siguiente Apple, Google o Facebook en alguna pequeña startup ha generado una ola de atención e inyección de capital desmedida a la hora de tasar el valor de nuevas compañías tecnológicas. “Se ha llegado a valuaciones ridículas y muchos de estos negocios truenan por eso, porque en este exceso de capital que puede haber, les invierten y lo valúan a una tasa que no tiene ningún sentido”, expone Óscar Silva, socio de estrategia de inversiones de KPMG México.

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Apoyados en este esquema, entre 2009 y 2015, los montos de capital anual invertido en startups, sobre todo en Silicon Valley, crecieron de 49,100 millones de dólares a 128,500 millones de dólares y en total los inversores privados inyectaron 362,000 millones de dólares en este tipo de empresas en el último lustro, según datos de la consultora CB Insights.

Esa alta disposición de capital, y la emoción por encontrar un proyecto innovador que cambie la vida de las personas, no sólo atrajo los reflectores hacia el mundo de las startups, sino que creó rangos de valuación de, por lo menos, 1,000 millones de dólares, también llamados unicornios, e hizo de la especulación un factor capaz de convertir una promesa de negocio en una firma valuada en miles de millones de dólares, sin contar con un plan de negocios sólido o pruebas de productos mínimos viables. Pero esta práctica tiene consecuencias.

Dos tristes historias

En un entorno en que los inversionistas están demasiados dispuestos a apostar por las ideas novedosas, se corre el riesgo de sobrevalorar a las compañías y pasar por alto huecos en el plan de negocios. “En una startup siempre va a quedar un margen de especulación, pero la naturaleza del Venture Capital (VC) es tomar el riesgo de creer en una idea, pero sí hay una gran diferencia entre meter dinero a un plan bien aterrizado y a uno que no”, agrega Óscar Silva, de KPMG México.

Uno de los casos más recientes es Theranos, la famosa firma de biotecnología de San Francisco. En un par de años, la empresa cuya apuesta era masificar las pruebas de sangre a bajo costo para la detección de diversas enfermedades logró que inversionistas, como el billonario dueño de Oracle, Larry Ellison, apoyaran el proyecto.

Theranos fue centro de portadas de las publicaciones más importantes del mundo. Elizabeth Holmes, su fundadora, con 30 años de edad, fue vista por algunos como la futura Steve Jobs. La firma levantó 400 millones de dólares en capital y sus inversionistas la valuaron en 9,000 millones de dólares. Pero, su tecnología no era viable.

Sin un producto mínimo factible, Theranos fue a la cima y en picada en unos meses. Hoy la startup tiene un valor estimado por Forbes de 800 millones de dólares y al equipo le fue prohibido usar laboratorios en California a partir de julio de 2016. Éste no es el único caso en el que la valuación de la firma fue alterada o excede las posibilidades del negocio.

La desarrolladora de software Autonomy infló sus ingresos y perspectivas de crecimiento para venderse con un mayor valor. Ésta fue comprada en 2011 por HP Enterprise en 11,000 millones de dólares; sin embargo, en 2014 se reveló que la valuación fue alterada previo a la transacción, lo que le costó a HP 5,000 millones de dólares para reajustar sus ingresos.

Ese tipo de prácticas podría ser una constante en el mundo emprendedor, si no se endurecen los criterios para el levantamiento de capital y las valuaciones, advierte CB Insights.

¿Cómo encontrar el valor justo para una startup? Santiago Zavala, socio fundador del fondo de capital y aceleradora 500 Startups México, afirma que las valoraciones cambian según la etapa en la que se encuentre la startup, el giro e, incluso, el equipo que está detrás del negocio. Detalla que aunque historias como el de Autonomy y Theranos son un riesgo latente, sobre todo en mercados poco explorados, en el caso de esta última hubo “un tema de fraude en etapas mayores”.

En México, los inversionistas gozan de cautela, por lo que la fiebre por los llamados unicornios aún no llega. “Creemos que aquí no se ha contagiado tanto. No vemos esas valuaciones exorbitantes que hay en Silicon Valley. Aquí los inversionistas son más conservadores justo porque el mercado no sobrerreacciona”, reflexiona Óscar Silva.

Números transparentes

En el ecosistema de México y América Latina casi todas las startups en busca de una valuación están en etapas tempranas –llamadas semilla o serie A–, y dada la cautela de los inversionistas nacionales, es reducido el riesgo de que estos casos se repliquen. En México, los rangos de valoración para este tipo de firmas van de 500,000 a un millón y medio de dólares, en series semilla, y entre 3 y 6 millones para series A. Lo importante es que demuestren un producto funcional.

Aunque todavía no hay muchas startups Serie A en este país, la mayoría se ubica en el rango de 1 a 6 millones de dólares. Y de todas las empresas que están levantado dinero, a cualquier nivel, ninguna está en etapa ideal o en desarrollo de prototipo. Ya son actores importantes en sus industrias, “tal vez todavía con participaciones pequeñas, pero con crecimientos importantes”, comparte Santiago Zavala.

Para llegar a estas cifras se aplican diferentes métodos, los cuales buscan proyectar el valor del nuevo negocio basado en la oportunidad de mercado, en pruebas de mercado ya realizadas o bien en comparaciones con emprendimientos similares en la región; no obstante, sin importar el o los métodos que se apliquen, el plan de negocios es el elemento más importante para lograr una valoración certera.

Planear, fundamental

Armar el plan de proyecciones es esencial para la formación de cualquier empresa. No obstante, Óscar Silva, de KPMG, considera que aterrizar estas cifras, contrastarlas con el mercado e, incluso, poner a prueba los prototipos, es uno de los retos más comunes entre los emprendedores.

La importancia del plan y sus fundamentos económicos radica en que sólo a partir de un análisis de este tipo, los emprendedores pueden definir cuánto están dispuestos a ceder a los inversionistas y cuánto dinero pueden obtener como ganancia, sin diluir el valor de la firma.

A nivel mundial, el porcentaje que se recomienda para ceder a los inversionistas en etapas tempranas tiene un máximo de 27 %, a un plazo de entre cinco y ocho años, según reportes de un estudio de Witbank y la Asociación Nacional de Venture Capital en Estados Unidos (NVCA).

A la par de las cifras y estadísticas, no se debe dejar de lado la importancia de las personas detrás de la inversión. “Quizá pueden dejar entrar a un inversionista de perfil más estratégico, aunque deje más barata su empresa, simplemente porque le conviene tenerlo, de la misma manera en que un inversionista está dispuesto a pagar una valuación más alta porque le conviene o le complementa otros negocios”, advierte el fundador de 500 Startups México.

Más que lealtades, el nombre y trayectoria de quien pone el dinero puede ser clave para que la startup obtenga una valoración mayor o pueda ser elegible para mayores rondas, serie B o C, más adelante en su carrera.

Cuatro formas de volar: Estos procedimientos son los más usados para determinar el valor de una startup en etapas tempranas. En una valuación, generalmente se usa más de uno.

-Método de Venture Capital

Se basa en lo que se espera que la firma valga en el tiempo, cuando pueda salir a bolsa o ser adquirida. El valor se calcula con base en las estadísticas del valor del mercado al que va dirigida la oferta y las ganancias que podría obtener.

-Método Berkus

Toma como base los ingresos que puede generar la compañía después de haber hecho pruebas de producto en un mercado objetivo. El valor es estimado por los fundadores y/o mentores o asesores. Se recomienda para las empresas más jóvenes.

-Método Scoreboard

Se toman como referencia startups similares de la región, en siete características:

Fortaleza del equipo            0-30%

Oportunidad de mercado   0-25%

Producto o tecnología          0-15%

Entorno competitivo            0-10%

Ventas y marketing 0-10%

Inversiones adicionales       0-5%

Otros factores           0-5%

-Método de factores de riesgo

Asigna un porcentaje de valor de la compañía, de acuerdo con características predeterminadas. Luego estudia el riesgo de inversión y lo compara con otros negocios similares en la región.

*Este artículo apareció publicado en la sección Startup del número 8 de la revista Tec Review

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