University of Melbourne

Malu, un orangután de 12 años que vive en el zoológico de Melbourne, Australia, es todo un gamer. Empezó jugando en la tablet de su cuidador a través de la malla de alambre que rodea su hogar, sin embargo, pronto empezó a tratar de agarrarla para tomar el control.

Este comportamiento llamó la atención del doctor Marcus Carter, investigador del centro de interacción entre humanos y computadoras de la Universidad de Melbourne, quien se propuso encontrar un videojuego que le permitiera a Malu jugar con más libertad y sin la necesidad de que alguien permaneciera junto a él velando por el gadget.

Fue así que Carter encontró el sistema ideal para el orangután, Kinect, el cual modificó junto con un grupo de expertos para proyectar un espacio digital interactivo directamente sobre el suelo del recinto del animal. En pocas palabras, el piso de su jaula se convirtió en una interfaz táctil.

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Hasta ahora los orangutanes han demostrado ser particularmente hábiles en los juegos que implican tocar o mover objetos. De acuerdo con el texto, publicado en el sitio de la universidad, en apenas 15 minutos de uso son capaces de captar la mecánica del videojuego.

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¿Cuál es el objetivo del doctor Marcus Carter y su equipo? Además de divertir a los animales y estimular su inteligencia, los investigadores buscan encontrar una nueva manera de interactuar y comunicarse con los orangutanes.

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