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Conocemos más la Luna que los océanos

Organismos internacionales exhortan a no esperar a que se extravíe otro avión en los océanos para estudiar el relieve de los mares

El relieve del fondo del mar, contrario al de la superficie lunar, sigue siendo poco conocido, aseguran expertos internacionales en el Día mundial de los océanos.

“Es bastante lamentable que al día de hoy no se sepa exactamente cómo es el fondo del mar”, explica Françoise Gaill, investigadora francesa miembro de la plataforma Océano y Clima, una alianza entre científicos y ONG.

Actualmente se conoce menos del 10% del relieve de los fondos marinos más allá de los 200 metros de profundidad, según la Organización Nacional Francesa de Hidrografía (OHI). Cerca de dos tercios de la superficie del planeta están cubiertas de agua.

De acuerdo con la Agencia Norteamericana Oceánica y Atmosférica (NOAA), el costo de cartografiar la totalidad de los fondos marinos, es decir, más allá de los 500 metros de profundidad, estaría en un rango entre los 2,000 y los 3,000 millones de dólares.

De acuerdo con proyecciones, sería posible hacer este mapeo con un solo barco oceanográfico que trabaje durante 200 años: “Con 40 naves, llevaría cinco años”, precisó Walter Smith, geofísico de la NOAA.

“Puede parecer mucho, pero es menos de lo que prevé gastar la Nasa en su futura misión de exploración de Europa, la misteriosa luna de Júpiter”, asegura el científico.

Consecuencias

“Tenemos una idea de los fondos marinos gracias a los satélites, pero no es demasiado precisa. Sólo la adquisición de datos marinos a través de sondas acústicas permite disponer de una mayor precisión. Pero se trata de técnicas generalmente lentas”, señala Thierry Schmitt, experto en batimetría de la Marina francesa.

Una de las consecuencias de la poca exploración de este ecosistema es la imposibilidad de estimar los movimientos de las corrientes y escasa precisión con la que cuentan las víctimas de desastres en medios de los océanos:

Las cajas negras del vuelo Air France AF447 desaparecido el 1º de junio de 2009, fueron recuperadas después de 23 días a 3,900 metros de profundidad en una zona particularmente caótica del Océano Atlántico.

Cuando alguien cae al mar, una embarcación está en peligro o un avión cae al océano, se deben de estimar los movimientos de las corrientes, sin embargo, es difícil establecer modelos de zonas donde el relieve marino es poco conocido”, explica Walter Smith.

“Esperar a que se estrelle un avión para cartografiar una zona es demasiado tarde”.

Además, un mejor conocimiento de los fondos marinos permitiría saber más sobre los recursos marinos disponibles de cara a su explotación o preservación, el origen de los deslizamientos de terreno submarinos y las olas ocasionadas por tsunamis y huracanes.

Las disparidades en materia de conocimiento de los fondos marinos son importantes en el mundo. Más del 95% de las zonas de 0 a 200 metros de profundidad en el suroeste del Pacífico y las regiones polares se conocen mal o se ignoran por completo, contra un 30% de las del Reino Unido o un 40% de Estados Unidos, según datos de 2013 del OHI.

Océano y Clima advierte además sobre la reducción en 25 años del 35% de los medios náuticos de los Estados costeros para desarrollar campañas de datos batimétricos.

“Las prioridades presupuestarias nacionales se concentran en otras áreas fuera de los medios navales e infraestructuras de investigación, antes de observar que los beneficios económicos y ambientales de esas políticas sólo se concretan en el largo plazo”, lamenta Yves Guillam, del secretariado de la OHI.

 

 

 

 

Con información de AFP/Sandra Ferrer

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