Contaminantes químicos, otra amenaza para los osos polares
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(AFP) Además de estar amenazados por el cambio climático, los osos polares, grandes carnívoros del Ártico, son víctimas de los contaminantes químicos utilizados en la agricultura y la industria. Así lo dio a conocer un estudio publicado este 5 de enero en la revista Environmental Toxicology and Chemistry.

Estas sustancias representan un riesgo para la salud de estos animales hasta 100 veces superior a lo considerado como aceptable cuando son adultos y mil veces superior para los pequeños.

“Se trata de la primera vez que se cuantifica el riesgo que representan para el ecosistema ártico los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP)”, aseguró Sara Villa, toxicóloga de la Universidad de Bicocca en Milán y principal autora de la investigación.

Los expertos compilaron 40 años de trabajos sobre la exposición de los osos polares, así como de las focas y el bacalao que habitan la región que abarca desde el archipiélago ártico de Svalbard hasta Alaska. Pero “las concentraciones de COP resultaron sorprendentemente más elevadas” entre los osos, afirmaron.

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Los COP, contaminantes que perturban el sistema endocrino, persisten durante décadas en la naturaleza y se concentran conforme avanza la cadena alimenticia: pasan, por ejemplo, del plancton a los peces, luego a las focas y finalmente a los osos, acumulándose hasta alcanzar dosis muy tóxicas.

Aunque algunos Contaminantes Orgánicos Persistentes fueron prohibidos en la década de los 70s, fueron después reemplazados por otros agentes dañinos, según los investigadores. Estas sustancias son utilizadas sobre todo para impermeabilizar papel, tejidos, muebles, y evitar las manchas de agua o de grasa.

Esta amenaza se suma a las que ya pesan sobre el oso polar, un tercio de cuya población es propensa a desaparecer de aquí a mediados del siglo. Actualmente, existen alrededor de 26,000 ejemplares.

El problema más importante es el deshielo de la banquisa, donde esta especie encuentra su alimento principal, las focas. En el Ártico, donde la temperatura aumenta dos veces más rápido que en el resto del planeta, el calentamiento climático podría generar veranos sin hielo de aquí a unos 20 años.

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