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Le Bourget, Francia (AFP) Los participantes de la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático que se lleva a cabo en París, Francia, buscan garantías de que las medidas para salvar el planeta no atentarán contra el crecimiento económico, aunque la relación entre ambas metas es para muchos especialistas una ecuación de difícil solución.

“Hemos probado que un crecimiento económico fuerte y un medio ambiente más seguro ya no están en contradicción”, aseguró el lunes Barack Obama en la apertura de las negociaciones de la COP21, que busca un acuerdo para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. “Eso debería darnos esperanza”, añadió el presidente estadounidense.

La “economía verde” topa sin embargo con interrogantes que ponen a prueba ese optimismo: los límites de la explotación ilimitada de los recursos naturales y la “huella ecológica” de las cadenas de producción y consumo, cada vez más globalizadas a través de los tratados de libre comercio.

“Los acuerdos de comercio tienen su objetivo y los acuerdos ambientales tienen el suyo. No hay una discordancia entre ellos y, más bien, se pueden aprovechar los acuerdos de comercio para mejorar nuestras conductas ambientales”, dijo el ministro peruano de Medio Ambiente, Manuel Pulgar.

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Pero esa certeza no parece tan categórica a actores económicos de primer orden.

Un reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) admitía que la preocupación por la huella ecológica empezaba a tener cierto impacto sobre las exportaciones agroalimentarias, un sector vital para la economía.

“Un efecto indirecto del cambio climático sobre el comercio internacional se relaciona con la preocupación de los consumidores, sobre todo de los países desarrollados, por las emisiones generadas en la producción e importación de los bienes que consumen”, afirma el estudio, titulado “Sostenibilidad ambiental y competitividad internacional”.

“Existe un cuestionamiento de los patrones actuales de producción y de consumo que conllevan altos niveles de emisiones”, especifica.

Negocios

La confianza de Obama podría sustentarse por su lado en estudios como el publicado este año por el economista británico Nicholas Stern y el expresidente mexicano Felipe Calderón, que identifica sectores que podrían sacar amplios beneficios de una reconversión ecológica de la economía.

Entre los grandes beneficiarios figuran las inversiones en eficiencia energética, energías renovables y automóviles híbridos.

Pero eso también supone una reestructuración profunda de un modelo basado en las energías fósiles.

“Sí, es posible actuar contra el cambio climático y al mismo tiempo crecer económicamente. Pero para eso, habrá que tomar decisiones audaces, y debemos tomarlas ahora”, dijo Calderón durante la COP20 de Lima.

Calderón y Stern estiman que los grandes costes de la reconversión verde podrían compensarse con una reducción de gastos, por ejemplo en la factura petrolera.

“Algunas medidas clave como la inversión en transporte público masivo y la eficiencia energética en edificios nuevos podrían reducir emisiones de manera importante y al mismo tiempo generar ahorros por más de $17.000 millones de dólares para 2050”, explican.