Foto: Abigail Guzmán / Conecta

Por: Alejandro Navarrete / Conecta

Corre 5 kilómetros diarios, vibra con la música de mariachi y le encanta el puchero o caldo de res, el arroz rojo y los chiles rellenos con queso panela.

Es admirador de Jesucristo, de Martin Luther King, Nelson Mandela y la madre Teresa de Calcuta, pero particularmente lo marcó conocer a don Eugenio Garza Sada y el libro y la vida de Viktor Frankl, un sobreviviente de los campos de concentración nazis, cuyo ejemplo le dio fuerza para salir adelante en la vida.

Es David Noel Ramírez, quien, a días de dejar el cargo de rector del Tecnológico de Monterrey, platica con CONECTA sobre la nueva etapa que viene para él y sobre sus logros. “¿Qué aporté? (…) el famoso sentido humano (…) Para mí entonces es el legado importante que estoy dejando”, afirma.

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¿Cómo ve usted al país, desde la visión macro que le permite haber sido rector del Tec, y cómo lo ve al nivel micro, con ese contacto que tiene con los jóvenes?

A nivel macro, sigo preocupado, porque mientras prevalezca una visión egoísta de los seres humanos, las sociedades no nos transformamos para mejorar. Sin embargo, lo que me alienta mucho es que un país de jóvenes es un país con esperanza.

Yo soy un convencido de que los jóvenes tienen mucha inquietud, están bastante inconformes con lo que hoy prevalece en el país. Y por eso creo firmemente que entre más jóvenes tengan ese arrojo, esa capacidad de ayudarnos a transformar a México, mejor nos irá. Yo les digo a los muchachos: sean fuego, purifiquen lo que está mal.

¿Y qué le dejan a usted todos estos años como rector en el Tec?

Me dejan sobre todo una gran satisfacción. El Tec me ha ofrecido muchas posiciones: director de carrera, director de departamento, director de escuela, rector zona norte, rector zona norte, sur y occidente, rector Tecmilenio. Y todas esas posiciones las he visto como la gran oportunidad que Dios me ha brindado para servir a más gente.

Oiga, cuéntenos, ¿cómo surgió eso del rayo emprendedor?

Bueno, yo hablo mucho con el lenguaje no verbal. Yo hablo muy intenso. Hablo mucho de “echados para adelante”, “nada ante el fracaso” “¡vámonos, vámonos!” (hace ademanes firmes hacia adelante). Entonces, los muchachos cuando veían mis mensajes decían “está aventando rayos”.

Entonces se hizo muy famoso lo del rayo emprendedor. Cuando voy a los campus me dicen “una foto por favor; aviénteme un rayo” (ríe). Sirvió muy bien para comunicar el punto.

Foto: Abigail Guzmán

CON SENTIDO HUMANO

¿Hay alguna anécdota de su paso por la rectoría del Tec que lo haya marcado

Tengo una muy reciente que me ha impactado mucho. Ahora que hubo un evento aquí en Monterrey, pusieron una cajita y les pidieron a las personas participantes que pusieran un mensaje para un servidor. Y una que tengo que me impactó mucho, y, de hecho, quiero tomarme el tiempo para invitarlo a comer, decía: “Profesor, usted no me conoce. Voy en cuarto semestre. Pero le quiero decir que gracias a usted vivo. Porque usted nos habló de su historia y cómo ha luchado para salir adelante. Yo estaba decidido a quitarme la vida, porque mis papás se acababan de divorciar y estaba cansado de la existencia. Y después de oírlo a usted, dije: no puedo tomar esta decisión, cuando esta persona nos ha compartido todo lo que ha luchado por llegar a lo que es, y le quiero decir que gracias”.

Otro caso que tengo es que una vez fui con un grupo EXATEC a un restaurant. Y cuando me iba, vi que venía el mesero y me dice: “señor, le quiero pedir un favor muy grande. Fíjese que yo estaba detrás de las cortinas oyendo su plática y usted habló de 10 puntos y me faltó uno”.

“Ah, caray, a ver vamos a ver. ¿Cuál le faltó?”. – Y le faltó uno que yo les digo mucho a las personas que en esta vida hay que saber perdonar, que el que no perdona sufre más que el ofendió.

Y me dice “fíjese, me faltó el que más me interesaba. Yo dejé a mi esposa hace 7 meses. Es que me compartió que cuando era más jovencita un tío abusó de ella. Y me dio mucho coraje lo que pasó”.

Y le digo: “pero fíjate, ella se pudo haber quedado callada. En cambio, compartió contigo esa situación que a ella la lastimaba y quería que tú estuvieras enterado. Yo creo que habría que agradecerle”.

Pasa el tiempo y a los 9 meses voy al mismo restaurant con mi familia y aparece este mesero y viene conmigo luego, luego, y me dice: “le quiero decir que desde que hablé con usted, ya regresé con mi esposa y mis hijos”.

Entonces, son anécdotas muy pequeñas. Me da gusto porque a veces me dicen “mucha gente ni te hace caso”. Pero como esos casos hay muchos muy interesantes.

¿Quiénes han sido para usted, tanto en el Tec como afuera, esas figuras que lo han marcado?

Bueno, obviamente, hablando de la capacidad de sacrificio, de entrega, pues mi mamá. Fue una mujer heroína que nos formó a los hijos, luchó mucho, batalló mucho. Entonces para mí, esa capacidad de darte a los demás, pues lo aprendí mucho de ella.

Y luego, el otro aspecto que me influyó mucho a mí fue el entorno donde crecí. Yo nací en una ciudad donde existe un ambiente profundamente religioso, en San Juan de los Lagos. Me han preguntado. “¿Por qué es usted tan aferrado a que Dios es su amigo, su mentor”? Bueno, lo que pasa es que mi infancia fue permeada de una cultura de un ser supremo que te ama, que te da muchas capacidades para crear valor.

También, de personajes que me han marcado mucho, por ejemplo, de aquí del Tec de Monterrey, es la figura de Don Eugenio. Un hombre que me marcó mucho. A mí me tocó conocerlo como estudiante.

Tenía una gran capacidad de generar valor a la sociedad, sin ningún protagonismo, sumamente sencillo, humilde, nada de ostentoso, nada de superfluo. Y creo que esa cultura de la tenacidad –era un hombre muy tenaz, muy altruista, muy generoso, un hombre que era duro vs la adversidad, nunca claudicaba ante los retos. Entonces, mucho de su perfil para mí ha sido marco de referencia. Lo he dicho constantemente.

También, un libro que me marcó mucho fue el de Viktor Frankl, “En busca del sentido de la vida”, que lo leí en preparatoria, porque a mí me había tocado –y qué bueno, yo le agradezco mucho a la vida- muchas adversidades muy difíciles.

Desde que llegué aquí a Monterrey batallé mucho. Fueron muchos retos. Hubo momentos en que a veces tenía la crisis de regresarme a mi pueblo. Y qué bueno que en esos momentos de crisis tomé la decisión: ¡sigue estudiando, sigue estudiando a pesar de los problemas! (pega en el escritorio con energía y entusiasmo).

Entonces, ese libro de Viktor Frankl me marcó. Hay un párrafo que dice: “Al hombre nos podrán robar todo, menos la libertad y la actitud que asumimos ante circunstancias que la vida nos va deparando”.

Y figuras mundiales, te puedo decir Jesucristo, Martin Luther King, la Madre Teresa, Juan Pablo II. ¿Todos ellos por qué han marcado la historia? Porque han vivido una heroicidad, son héroes del servicio.

Foto: Abigail Guzmán

Finalmente, ¿cómo resume sus años como rector?

En primer lugar, yo siempre he dicho y toda mi vida lo he dicho: a David Noel le ha ido bien, sino porque siempre Dios lo ha bendecido de estar en hombros de gigantes. Me han tocado equipos maravillosos.

Entonces, una cosa que yo quisiera aclarar que lo que ha pasado en el Tec es fruto de mucha gente. Y me tocó a mí esa bendición de integrarlos, de coordinarlos, pero es fruto de gente brillante, como hoy será David Garza, quien me sustituye, quien es una persona extraordinaria, muy inteligente.

Pero yo diría ¿qué aporté? A lo mejor que soy muy terco: el famoso sentido humano. ¿Qué es lo que falta en México? Ese compromiso con la ética, con la integridad, con la participación y con el pago de la hipoteca social.

Para mí entonces es el legado importante que estoy dejando, creo yo, y como le dije ya a mis colaboradores y amigos: “Acuérdense. Dar marchar atrás el Tec de Monterrey al Sentido Humano, o sea, a la ética, a la participación ciudadana y la hipoteca social, no es darle la espalda a David Noel, es darle la espalda a México. No se vale”.

El otro punto que me ha dado mucho gusto, hablando ya de números, es que yo recibí el Tec, hablando a nivel global del QS Ranking, en el lugar 387, y hoy lo estoy dejando en el 199. Entonces, prácticamente 200 de avance en 6 años.

Ahora, te digo ese dato, porque yo creo que resume lo que pasa en el Tec: hay más investigación, mejores profesores. Acuérdate, una universidad como el Tec de Monterrey, que es de clase mundial, tiene que tener tres compromisos: compromiso con la formación de los chavos; número dos, compromiso con la generación del conocimiento, pero lo más importante, tres, transferencia del conocimiento. ¿De qué sirve generar conocimiento sino vamos hacia la transferencia y hacia mejorar la sociedad? Es decir, genero conocimiento, pero ahora transfiérelo, transforma la sociedad.