Divulgación científica y el reto de cautivar a las masas
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Seguro que has escuchado la frase “la información es poder”. ¿A qué tipo de poder se refiere? Al de tomar las mejores decisiones para la humanidad, para un país, para un grupo, institución u organización, o para uno mismo. Pero lo que esta expresión no explica es que la información no es poder por sí sola, sino que se convierte en ello para quienes son capaces de entenderla y procesarla.

Esto aplica para prácticamente cualquier tema, desde aquellos que para la mayor parte de la sociedad parecen sencillos, hasta los más especializados, como la ciencia. Pero, ¿qué sucede cuando una persona que no forma parte de la comunidad científica intenta acercarse a estas materias?

Existen dos posibilidades: que lo haga a través de trabajos de investigación, como los coloquialmente llamados papers, o por medio de publicaciones periodísticas. Si se trata de un lector con un conocimiento no especializado, lo más probable es que la segunda opción le parezca más cercana, atractiva y fácil de digerir. Esa es la función de la divulgación científica.

Pero “comunicar la ciencia no es fácil”, explicó la periodista especializada Thelma Gómez durante el panel Divulgar la ciencia, el reto de cautivar a los comunicadores presentado por Tec Review y que se llevó a cabo el 25 de enero durante el 47° Congreso de Investigación y Desarrollo del Tecnológico de Monterrey. Los periodistas debemos “traducir los conceptos científicos para que cualquier persona lo pueda entender. No es una labor sencilla”.

Te invitamos a analizar, de la mano de Thelma Gómez, el divulgador Luis Javier Plata y el profesor e investigador del Tec de Monterrey, Salvador Venegas, los retos que implica comunicar la ciencia a las masas y la importancia de hacerlo.

Divulgar ciencia, ¿para qué?

La divulgación científica “es vital para la toma de decisiones”, destacó Thelma Gómez. “Más en un contexto como el actual en el que personajes relevantes, como el presidente estadounidense Donald Trump, ponen en duda temas como el cambio climático; en donde la eutanasia y la modificación genética, por ejemplo, están en debate. La ciencia alcanza todos los ámbitos, por lo que debe formar parte de la agenda política”.

Ante ello, los periodistas tenemos mucho trabajo “para hacer que ese conocimiento no se quede encerrado en la esfera que lo produce, sino que pueda ser entendido por distintos sectores”, agregó.

Pero la ciencia también puede ser algo divertido y agradable, consideró Luis Javier Plata, quien recordó que el ser humano es “curioso” por naturaleza, que busca conocer su origen y entender el mundo que le rodea. “Uno puede disfrutar de ella aunque no tenga una formación científica, porque finalmente es parte de nuestra cultura y de nosotros mismos”.

Cautivar a las masas

¿Cómo hacer de la ciencia algo atractivo? Esta es una de las cuestiones que más preocupa a los divulgadores y periodistas. Lo primero que se debe hacer es “tomar en cuenta que la divulgación científica y la redacción científica realmente son formatos muy distintos”, de acuerdo con Luis Javier Plata.

En el primer caso, el lector no te va a leer a menos que se sienta atraído por lo que escribiste. Tu labor es seducirlo”, aseguró. “¿Cómo? Encontrando un elemento que le sea familiar a la sociedad para poder hablar y acercarlo a algo que no lo es tanto”.

También se debe tomar en cuenta a quién se dirige el texto. “No podemos hablar de un público general, porque no es lo mismo escribir para quienes leen Tec Review que otra publicación más política o de negocios, por ejemplo”.

Por supuesto, para lograrlo, la retroalimentación es imprescindible. “Tiene que haber un diálogo, esta cuestión de valorar, ¿me leyó? ¿qué le gustó? ¿qué no le gustó? ¿qué temas le interesan más? No se puede hacer una publicación desde las alturas, decir ‘yo soy el editor y estos son los temas que se van a tratar y punto’, porque nadie lo va a leer”, comentó.

La divulgación no lo es sin el científico

“Como periodista especializada me he encontrado con dos tipos de científicos”, recordó Thelma Gómez. “El primero es aquel que está ávido de dar a conocer su trabajo, su información y los temas en los que está trabajando. El segundo no quiere saber nada de la prensa”.

¿Por qué sucede esto? Puede ser “porque el científico piensa que si le explica al periodista no va a entender, ya que no tiene una formación especializada. También se puede dar debido a que el prestigio es muy relevante entre la comunidad científica, como lo consideró el profesor e investigador Salvador Venegas.

“Algunos pueden pensar: ‘¿Qué es eso de perder el tiempo explicando la ciencia a los no-científicos?’”, dijo, a lo que Luis Javier Plata agregó: “hay un miedo muy grande en la ciencia, que es el miedo al ridículo”.

La clave está en recordar que ambas partes se complementan, coincidieron los expertos. “Se necesita que tanto el científico como el periodista estén dispuestos a comunicarse, porque dar a conocer el trabajo y los adelantos científicos es un deber, ya que se trata de conocimiento que necesitamos todos para tomar todo tipo de decisiones, como exigir políticas públicas”.

“Los científicos tienen ese conocimiento que es privilegiado. Tenemos que trabajar junto con ellos para hacer llegar esa información a la sociedad”, añadió la periodista.

Como miembro de la comunidad científica, Salvador Venegas comentó: “pienso que de nuestro lado es un ejercicio de relajarse y tranquilizarse. Hacer a un lado asuntos como el del prestigio por un momento”.

Cuando los científicos entendemos que la comunicación va más allá de lo que nosotros hacemos y que tiene un beneficio para la propia ciencia, así como para la sociedad, nos damos cuenta que es nuestra obligación compartir”, afirmó, “lo que tenemos que hacer es atrevernos”.

Te compartimos el panel completo:

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