¿Dónde duele más un piquete de abeja? Este científico lo experimentó
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El dolor es una experiencia sensorial desagradable que todos los seres vivos que disponen de un sistema nervioso central conocen, aunque se manifieste de manera diferente en cada individuo. Es por esto que es considerado como algo subjetivo: algunos tienen más tolerancia al mismo que otros. Sin embargo, varios científicos han intentado medirlo con base en la comparación.

Uno de ellos es el entomólogo estadounidense Justin Schmidt, quien en la década de los ochenta presentó su Schmidt Sting Pain Index (Índice del Dolor por Picadura de Schmidt), una escala que clasificó por primera vez el dolor causado al ser humano por diferentes picaduras de himenópteros —moscas, avispas, abejas y hormigas— al compararlo con el provocado por situaciones como quemarse con un cigarro o electrocutarse.

Pero el propio experto reconoció más tarde, en su libro de 2016 The Sting of the Wild (La Picadura de lo Salvaje), las limitaciones de su primer estudio, entre las que destaca el no haber tomado en cuenta que el dolor ocasionado por una picadura del mismo insecto puede variar dependiendo de la parte del cuerpo en la que se de, lo que plantea una nueva interrogante: ¿en dónde duele más?

Tras recibir una picadura de abeja en una de las regiones más sensibles de la anatomía masculina, los testículos, un experto de la Universidad Cornell, con sede en Estados Unidos, se encontró con la misma pregunta y se propuso hallar la respuesta experimentando con su propio cuerpo. Así, Michael Smith se hizo picar cinco veces diarias durante 38 días por un grupo de abejas para cubrir, en total, 25 puntos de su organismo.

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A diferencia de Schmidt, quien recibió la mayoría de sus picaduras incidentalmente mientras realizaba otras investigaciones, Smith se sometió intencionalmente a los aguijones: tres experimentales al día y dos “de calibración”. “Cada día tomaba a una abeja por las alas y la dirigía al lugar en el que debía picar”, dijo el especialista en una entrevista con la BBC. “No es difícil lograr que te piquen, lo hacen sin que tengas que provocarlas”.

Tras el doloroso periodo de pruebas, Michael Smith se dedicó a calificar cada una de sus experiencias en una escala del uno al diez, de la menos a la más desagradable. Finalmente concluyó que el peor lugar para recibir una picadura de abeja es en los orificios de la nariz (9). “Duele como el infierno”, detalló. “Cuando recibes una picadura en esta parte, todo tu cuerpo reacciona: tus ojos lagrimean y el dolor se extiende por todos lados”.

“No se lo recomiendo a nadie”; agregó Smith. “Sin embargo, es muy interesante ver como una pequeña abeja puede causar tanto dolor en un organismo un millón de veces más grande”. En su estudio, publicado en el sitio especializado PeerJ, el experto colocó en segundo lugar el labio superior (8.7), seguido del pene (7.3). Aquí los resultados completos:

¿Dónde duele más un piquete de abeja? Este científico lo experimentó

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