Durmiendo con el enemigo: chinches y ácaros

A diferencia de otros insectos estos son duros de matar, ya que por sus características físicas son inmunes a los insecticidas.

Tomada de Mantis.cz/mikrofotografie

Son invisibles a nuestra vista, pero están ahí durmiendo con nosotros, son los ácaros y chinches. Los ácaros del polvo se almacenan en diversos lugares, pero principalmente en libros, peluches, alfombras, almohadas y colchones, e incluso en la ropa.

Sin embargo, a diferencia de otros insectos estos son duros de matar, ya que por sus características físicas son inmunes a los insecticidas y la única forma de aniquilarlos es a una temperatura mayor de 50 C.

En enero de este año, la Sociedad Americana de Química (American Chemical Society, ACS) llevó a cabo un simposio sobre el problema que causan estos insectos y de la identificación de sus genes de resistencia.

Todos los seres vivos en la Tierra tiene un conjunto único de estrategias para adaptarse a las situaciones que amenazan su vida en el medio ambiente. El descubrimiento que no esperábamos es que la mayoría de los genes responsables de la resistencia a los pesticidas en el ácaro están activos en su piel, como en la cáscara externa o cutícula. Esta es una adaptación única que no ha sido descubierta en las cucarachas, termitas, hormigas u otros insectos”, dijo la doctora e investigadora Fang Zhu.

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Zhu y sus colegas de la Universidad del Estado de Washington trabajan en conjunto con la Universidad de Kentucky.

Gracias a que los cuerpos de los ácaros son planos antes de que se alimenten de sangre humana, estos animales pueden esconderse en las costuras de los colchones, las sillas tapizadas, el revestimiento de maletas y otros lugares “invisibles”. Esta condición crea una vulnerabilidad a las toxinas del medio ambiente, ya que los ácaros tienen grandes superficies en sus cuerpos por donde los pesticidas ingresan. Pero la investigación de Zhu ha establecido que este recubrimiento (corteza del ácaro) los protege de los insecticidas.

Algunos genes en la cutícula producen sustancias que desgarran la estructura molecular de los insecticidas, haciéndolos inofensivos; otros genes crean bombas biológicas que expulsan los químicos fuera de la cutícula antes de que éstos puedan entrar al cuerpo del insecto. Además, hay que tener en cuenta que la corteza del cuerpo del ácaro es dura y difícil de aplastar.

Para llevar a cabo este estudio, el equipo de Zhu analizó el genoma de los ácaros para identificar los genes responsables de la resistencia a los plaguicidas. Se estudiaron 21 poblaciones de animales en Ohio, Kentucky, Cincinnati, Lexington y Louisville.

Aprovechamos la tecnología de secuenciación genética de última generación que está ahora disponible. Esto nos permitió realizar rápidamente un análisis que hubiera tardado años en los noventas. Un análisis de todo el genoma de los ácaros relacionado con la resistencia a los insecticidas”, señaló Zhu.

Los investigadores encontraron 14 genes que en diversas combinaciones ayudan a estos bichos a sobrevivir a los insecticidas de tipo piretroide. En su mayoría, estos eran activos en la cutícula del insecto y bloquean el veneno antes de que éste llegue a las células nerviosas donde causa la muerte.

Además, el equipo de investigadores descubrió que los ácaros han desarrollado una segunda capa de protección. Si los pesticidas pasan la primera capa, hay otros genes que entran en acción para evitar que los químicos ataquen el sistema nervioso del bicho.

Zhu aseguró que estos resultados ayudarán en el desarrollo de nuevos plaguicidas que apaguen los genes de la capa exterior o armadura de los ácaros. Sin embargo, también dijo que los nuevos insecticidas no serán suficientes para hacer frente a la reaparición de nuevos parásitos porque en los experimentos llevados a cabo en el laboratorio se demostró que los bichos generan resistencia a los nuevos plaguicidas a las pocas generaciones, esto es en menos de un año.

¿Un proceso biológico?

El doctor Alfonso Neri García, investigador del Instituto de Biología de la UNAM explica que la resistencia de las chinches a plaguicidas se debe a un proceso natural de selección natural ligado a la sobrevivencia.

“No sólo las ácaros son resistentes, también hay casos en México de piojos y chinches inmunes a los insecticidas, y esto se debe a un tema de adaptación evolutiva”, dijo en entrevista a Tec Review Web.

La selección natural permite a algunos insectos preadaptados con genes de resistencia a sobrevivir a las aplicaciones de insecticidas y pasar de esa característica a su descendencia.

“La aplicación continua de insecticida, la selección de los individuos resistentes continúa por lo que la proporción de insectos resistentes en la población aumenta, mientras que los individuos susceptibles son eliminados por el insecticida”, añadió.

La velocidad con que se desarrolla la resistencia depende de varios factores como la rapidez con que los insectos se reproducen, la migración y el rango de hospederos de la plaga, la disponibilidad de poblaciones susceptibles cercanas, la persistencia y la especificidad del producto fitosanitario y la tasa de aplicaciones de insecticidas.

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