identidades-JOSE ANTONIO QUESADA-1Tras la Segunda Guerra Mundial, la integración económica sólo ha ido en aumento en el mundo occidental, ya sea en forma de alianzas supranacionales –como la Unión Europea (UE)– o de acuerdos comerciales –como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)–. Sin embargo, por la salida del Reino Unido (RU) de la UE –el brexit–, la integración cambió este 2016. Señala una tendencia a reconstruir fronteras económicas que obstaculizan la circulación de bienes, servicios y capitales, contraviniendo la evidencia de la teoría económica de que a mayor comercio, mayor riqueza para los países.

El brexit podría ser la antesala de una involución que impacte en el crecimiento mundial y en economías emergentes como México. El Fondo Monetario Internacional ha alertado sobre posibles “olas de proteccionismo” que “dañan el crecimiento, la integración y a las personas”. Pero, ¿qué se juega con este tipo de propuestas?

En el caso del brexit, el comercio británico podría verse afectado por un incremento de las barreras arancelarias, que obligan al pago de impuestos para poder acceder al mercado común europeo. Más importantes, aunque no tan evidentes, son las barreras no arancelarias que suponen las regulaciones locales, que aunque no son monetarias elevan los costos de servicios y productos.

Estos costos transfronterizos podrían aumentar si RU no negocia un acuerdo comercial favorable después de su salida de la UE, reduciendo el PIB del país entre 0.4 y 1.2 %, según algunos estudios. De hecho, se ha demostrado que los costos de las barreras no arancelarias son mayores que los de los aranceles –hasta 87 % más, según Looi Kee, Nicita y Olarreaga–. Por ello, uno de los logros de la UE es la reducción de estas barreras gracias a la armonización de las regulaciones de los 28 estados miembro.

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A tenor del nombramiento de Guy Verhofstadt y Michel Barnier como negociadores para el brexit, dos férreos defensores del federalismo y de no desligar las llamadas cuatro libertades de la UE –libre circulación de mercancías, servicios, capitales y personas–, la negociación no prevé un camino de rosas para RU y la economía mundial puede peligrar con un retorno al proteccionismo y al nacionalismo económico.

El Fondo Monetario Internacional ha alertado sobre “olas de proteccionismo” que “dañan el crecimiento, la integración y a las personas”

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