El cambio climático favorece la propagación del zika: estudio

Las altas temperaturas contribuyen a expandir el hábitat de los mosquitos portadores.

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El cambio climático nos afecta de muchas maneras pero, de acuerdo con el estudio de un experto de la Universidad de Oxford, favorece además la proliferación del zika y otros virus transmitidos por mosquitos.

“El incremento de las temperaturas ha contribuido a expandir el hábitat de este insecto”, explicó Moritz Kraemer, especialista en enfermedades infecciosas y autor de la investigación que traza la zona en la que viven dos de las especies que transmiten estas enfermedades a los humanos.

La primera, Aedes Aegypti, también conocida como el mosquito de la fiebre amarilla y principal vector del zika, se propagó en Brasil, Colombia y el Caribe desde finales de 2014 y está vinculado a un incremento de malformaciones congénitas y trastornos neurológicos poco frecuentes en adultos.

El Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos confirmó esta semana que el virus provoca la microcefalia que reduce el cerebro del feto.

Una segunda especie, Aedes Albopictus, también vive en la franja tropical del resto del mundo pero, contrario al Aegypti, colonizó unos 20 países del sur de Europa desde principios de los años 1990.

Durante la última década, este animal ha causado brotes de dengue y chikunguña, dos enfermedades virales que provocan fiebre alta, dolores de cabeza, musculares y, en casos muy raros, la muerte.

Pruebas de laboratorio demostraron que el albopictus es “competente” para transmitir el zika y, por lo tanto, podría causar su expansión en Europa.

“Veremos a este virus en Europa el próximo verano”, aseguró Anna-Bella Failloux, viróloga del Instituto Pasteur que copatrocina la Cumbre del zika, que se celebrará en París, Francia, del 25 al 26 de abril. “Ya hemos visto este escenario en 2010 con el dengue y la chikunguña,” recordó.

Humanos que infectan a mosquitos

La llegada de un virus a una nueva región, por lo general, ocurre cuando un mosquito es infectado por un humano y no al revés, destacaron los investigadores.

El cambio climático agrava la situación, esta vez acelerando la transmisión del zika del estómago del insecto a su saliva, ingresando al torrente sanguíneo de la víctima cuando el animal la pica.

“A temperaturas más cálidas, este lapso de tiempo se acorta, favoreciendo que se produzca una transmisión antes de que muera el mosquito”, dijo Lyle Petersen, encargada de la investigación de enfermedades infecciosas transmitidas por vectores del centro nacional para enfermedades infecciosas de Fort Collins, Colorado.

El tiempo de maduración del insecto se reduce de dos semanas a una decena de días si la temperatura pasa de 25 a 28ºC. El propio virus se replica más rápido en condiciones más cálidas.

Los expertos señalan, sin embargo, que el cambio climático no es único y ni siquiera el más importante factor.

“Es el incremento de los intercambios internacionales en viajes y comercio”, comentó Herve Zeller, jefe del departamento de enfermedades infecciosas del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades.

Las armas disponibles

Además de los viajeros humanos, los huevos del Aedes son casi indestructibles y pueden sobrevivir a largos períodos de transporte a bordo de cargueros o aviones.

“Los mosquitos invasores o exóticos pueden establecerse rápidamente”, dijo Zeller.

La densidad de la población y las condiciones sanitarias son otros factores clave, responsables de que un brote en países pobres tenga consecuencias más graves que en uno en el mundo desarrollado.

De momento, en ausencia de cura o vacuna contra cualquiera de estos virus transmitidos por los mosquitos, la única forma de frenar su expansión es evitar ser picado.

Eso significa reducir su número y, a la vez, elimina el entorno que los favorece, incluso los extingue, aunque estos animales se han vuelto resistentes a los insecticidas.

En Brasil y Estados Unidos hay experimentos en curso con mosquitos modificados genéticamente.

Otra estrategia probablemente eficaz consiste en dispersar machos estériles que producen descendencia inviable o modificar la inmunidad del propio insecto al virus.

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