El emprendimiento social puede cambiar paradigmas
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¿Cuál es el futuro de la innovación social en Latinoamérica? ¿A qué retos o barreras se enfrentan los emprendedores sociales? Fueron las cuestiones que se plantearon en el panel “El futuro de la innovación social en Latinoamérica”, en el marco de la entrega de premios de Innovadores menores de 35 México 2016.

El panel inició con Marco Trujillo, cofundador y jefe de innovación en Sunu, empresa que desarrolló el primer reloj inteligente que utiliza tecnología sonar y la retroalimentación háptica para aumentar la percepción, la conciencia y la navegación de las personas invidentes. Lo que busca este producto es la “independencia de las personas con discapacidades”, así lo afirmó Trujillo. Un proyecto con el que fue complejo levantar fondos.

María de Jesús Céspedes también estuvo presente, Directora de Ashoka México, Centro América y el Caribe; una organización a nivel global, con 35 años de existencia.

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Céspedes cuenta que la organización comenzó a apoyar únicamente a emprendedores sociales “los identificamos y los pasamos por un proceso de selección en el que nos damos cuenta de que tienen el potencial de cambiar de forma sistémica un problema social o ambiental, los hacemos parte de una red global”.

Con el fin de avanzar en la innovación social, comenzaron con una nueva visión: “Cualquier persona u organización, se entienda como agente de cambio o como alguien importante en la transformación social”. Lo que trata la organización es conectar a comunidades de emprendedores, escuelas, universidades y académicos. Actualmente esta comunidad cuenta con 3 mil 30 emprendedores en casi 90 países.

Luis Miguel Beristain, Director del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Laguerra del Tecnológico de Monterrey, y Zona Metropolitana de la Ciudad de México, presentó casos que han servido de ejemplo del emprendimiento social:

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Pixza, empresa que se dedica a la fabricación de pizzas que están hechas de maíz azul con ingredientes mexicanos que alimentan y emplea a jóvenes en situación de calle, y Grupo paisano, un grupo multidisciplinario de inversionistas y profesionales de distintos ramos, que tienen como objetivo apoyar a los micro y pequeños productores del campo mexicano con el Modelo de Economía Solidaria.

Por otro lado, Marcela Zetina, Directora de Innovación y Emprendimiento de BBVA Bancomer, explicó que BBVA se encuentra trabajando en la inclusión financiera. “Hay una población que no tiene acceso al sistema bancarizado” afirmó, por lo que se encuentran buscando alternativas para este sector de 6 millones de personas, población con un ingreso abajo de los 6 mil pesos tengan una educación bancaria.

“Acercarles ofertas para que para ellos puedan ser atractivas y justas”. Educar a estos 6 millones de clientes, es el reto para la empresa, que por medio de plataformas digitales se puedan sentir seguros para realizar sus movimientos.

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La directora de  Ashoka resaltó que ser un emprendedor ambicioso y apostar por cambiar grandes paradigmas y no problemas pequeños, es uno de los retos para este nuevo panorama emprendedor social.

Por su parte, el Director del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Laguerra del Tecnológico de Monterrey dijo “El emprendedor debe ser capaz de crear un sistema que le de libertad de tiempo porque a veces el problema del emprendedor social o no, es que él es el sistema, entonces tiene que vivir las 24 horas sin vacaciones”.

Entre las conclusiones del panel, los participantes resaltaron que uno de las grandes complejidades a las que se enfrentan los emprendedores sociales es al levantamiento de fondos  y a la búsqueda de buenos inversionistas que quieran creer en proyectos innovadores.

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