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Los jóvenes que estudian la preparatoria o la licenciatura no han vivido con inflación y en una economía cerrada. Sus padres sí. La última crisis importante fue la de 1995, hace 21 años. En ese lapso, México ha tenido un desempeño económico mediocre y crecientes niveles de violencia e inseguridad; también, certidumbres: la estabilidad macroeconómica y la integración de la economía con la de Estados Unidos, lo cual amplió la oferta de bienes y servicios a los que tenemos acceso y el desarrollo de una industria de exportación.

La globalización aumentó las oportunidades para quienes tenían mejor educación, así como para quienes vivían en países con salarios bajos y con gobiernos capaces de impulsar el crecimiento, como China. Por el contrario, ha sido un mundo de pérdidas para quienes no tienen niveles educativos suficientes. Además, el recelo que han generado los inmigrantes de otros orígenes étnicos ha llevado a crecientes movimientos contra la globalización.

El voto del Reino Unido por salir de la Unión Europea –el llamado Brexit– es una señal de que ese mundo de certidumbre globalizadora se puede terminar. En ese país, fueron los adultos mayores quienes definieron el resultado. Los jóvenes votaron por quedarse, pero dada su menor tasa de participación y peso demográfico, no pudieron neutralizar el voto de los viejos.

La elección en Estados Unidos es un riesgo a las certidumbres regionales que tenemos como país. Donald Trump ha dicho que, de ganar la presidencia, si México no acepta cambios importantes en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, anunciará su salida del mismo. Si bien Hillary Clinton encabeza las encuestas, cualquier cosa puede pasar.

Hay mexicanos que ven con temor la globalización y para quienes un triunfo de Trump fomentaría el nacionalismo y el proteccionismo. La mayoría de los países de América Latina que probaron esa ruta en la última década, está viendo las consecuencias. Venezuela es el caso extremo.

No hay salidas fáciles. Hay que prepararse para enfrentar los retos de la competencia con otros países y el cambio tecnológico exponencial que enfrentamos. Sin embargo, a los riesgos de que predomine en México una agenda contraria a la globalización, estaremos expuestos a que sea la agenda proteccionista de otros países, en particular la de Estados Unidos, lo que haga aún más difícil este esfuerzo.

Ha sido un mundo de pérdidas para quienes no tienen niveles educativos suficientes

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