El pez grande no se come al chico… aprende de él

Una cuenta con capital y experiencia; la otra, con frescura para innovar. Es la Corporate Venture Funding que logra empresas poderosas

Por Gabriela Chávez

Durante la próxima década, México será uno de los países con mayor población  joven y en edad económicamente activa. Esto no sólo hará que el paisaje en las calles se mantenga con rostros joviales, también cambiará la forma en la que las grandes marcas se acercarán al mercado. Sus clientes no pensarán ni actuarán como los del hoy. Serán más exigentes e impacientes. Estarán más conectados e, incluso, serán más difíciles de impresionar.

Las grandes transnacionales saben bien esa situación futura y, por ello, desde hace unos dos años se han dado a la tarea de buscar una suerte de fuente de la juventud: las startups.

“Las empresas tradicionales están empezando a descubrir que hay una gran cantidad de valor que les está pasando por el costado. Descubrieron que las startups están cambiando industrias y ahora ellos comienzan a tratar de entender cómo acercarse a ellas para aprender a innovar más”, dice en entrevista con Tec Review Juan López Salaberry, socio de la fondeadora 500 Startups México.

La relación entre las grandes empresas y las pequeñas apenas se empieza a notar en este país, con marcas como BBVA Bancomer, Nivea, General Motors, Cinépolis y MercadoLibre. En Estados Unidos es una tendencia consolidada hace tiempo. Se conoce como Corporate Venture Funding (CVF), en la que las mayores marcas de cualquier sector han abierto fondos de capital y programas de mentoría enfocados a fortalecer la relación con las startups. En algunos el vínculo desemboca en inversiones, fusiones o compra de estas pequeñas empresas por parte de sus contrapartes globales.

“Las empresas lo están tomando como una estrategia de innovación. Muchas de ellas ven a estas nuevas empresas como el centro de innovación que necesitaban para que sus empresas sigan compitiendo en el mercado o como proyectos nuevos que van a fortalecer su marca o simplemente los apoyan porque creen en los jóvenes y saben que últimamente el emprendimiento está de moda”, comenta Maximiliano Mendiola, quien es director de Incubadoras del Tecnológico de Monterrey, Campus Morelia.

Trato conveniente

Hasta hoy, la manera más común en la que las grandes firmas se acercan a las startups es a través de convocatorias para asistir a programas de mentoría y desarrollar ideas o proyectos; otros ofrecen capital. No obstante el formato, la idea de tenerlos cerca es para aprender de ellos y de sus fortalezas.

La velocidad de innovación, la frescura en las ideas, el uso de la tecnología de manera nativa y la voluntad de arriesgarse son algunos de los factores que buscan los corporativos de la tendencia, enumera López Salaberry. “Necesitamos este diálogo directo para comprender a los consumidores y nos mantengan en constante innovación”, agrega, por su parte, Álvaro Alonso, director de Norteamérica de Nivea, una de las marcas que apoya startups y universitarios con ideas a través del programa de mentoría de verano Young Business Talents.

El acercamiento no tiene que ser sólo de los grandes corporativos hacia las pequeñas iniciativas. Mendiola sugiere que los emprendedores se acerquen a los grandes corporativos sin miedo, pues son una fuente de capital y experiencia que los puede llevar a conseguir sus metas. 

“Hay que aprenderles en todos los niveles, desde la responsabilidad social y las mejores prácticas, hasta cómo llevar una buena relación con proveedores. Son cosas que le sirven a las startups para sobrevivir y pasar de la barrera de los dos años en que más startups se mueren”, dice el directivo del Tecnológico de Monterrey. 

Salaberry advierte que si los corporativos tradicionales no logran tener cerca a la comunidad emprendedora y trabajar con ellos, aunque tengan escalas diferentes, será muy difícil que logren saltar la nueva ola de innovación o competir con nuevos modelos de negocio. “Los grandes ven a las startups y les cierran la puerta argumentando que no tienen la escala para trabajar con ellos. ¿Qué pasa? Algunos de ellos van a morir, pero los que encuentren capital y crezcan van a regresar con esos grandes y los van a despojar de su mercado”.

¿Cómo acercarse al tiburón ?

El secreto es la actitud y las estrategias. Las grandes empresas reconocen aquello que les resulta benéfico

Chiquitos  pero seguros

No por tratarse de un negocio pequeño, la startup tiene que verse demeritada por la experiencia corporativa. Se deben resaltar las ideas innovadoras para ser más atractivos

No ir sin protección

Las startups deben blindar su propiedad intelectual antes de compartirla. Se puede hacer ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI)

Claridad financiera

Se debe llegar a la presentación con un plan de negocios claro y cifras que muestren una proyección a largo plazo

Mejor conservadores

Hay que tener una lectura clara y ambiciosa de un plan de proyecciones económicas, pero es mejor mantenerse conservadores con los cálculos. En algunos casos, el vínculo desemboca  en inversiones, fusiones o compra.