Jason Shogren, University of Wyoming

Por: David Alejandro Tamez

En 2007, Jason Shogren miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, recibió junto con Al Gore el Premio Nobel de la Paz “por sus esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el calentamiento global provocado por el hombre, así como sentar las bases de las medidas que son necesarias para contrarrestar ese cambio”. Sin embargo, su pasión por las ciencias nunca lo alejó de lo que él realmente amaba: las artes.

Entre los científicos más destacados de este grupo se encontraba Jason Shogren, un doctor en economía experto en medio ambiente que ha dedicado más de 20 años a estudiar el cambio climático y sus efectos económicos

Mucho antes de estudiar su maestría y doctorado, se vio en una encrucijada: tuvo que decidir si continuar como músico o dedicarse por completo a su carrera universitaria.

“Sí existió un día en particular y lo puedo recordar. Tuve que dejar el arte por la ciencia y me dediqué a ella durante 20 años hasta que un día mi hija me preguntó ‘¿por qué ya no tocas música?’. Y no tuve una buena respuesta que darle. Al día siguiente volví a tocar música y todo regresó, como si no hubiera pasado ni un solo día”, dice Shrogen, durante una entrevista realizada en el Tecnológico de Monterrey.

Para el doctor en Economía, la música no es sólo una manera expresión artística sino su esencia como persona.

“Para mí lo es todo. Es esencial. Es quién eres y la manera en que te expresas sin tener que dar explicaciones, de manera contraria a la ciencia en donde tienes que hacer que tus ideas sean a prueba de balas. Ahora, sólo hago mi música y toco en las Montañas Rocosas (en Estados Unidos) y a veces en Europa. A alguna gente le gusta, a otra no; pero para mí es sumamente importante tener esa pasión”, añade.

Sobre el cambio climático, Shogren asegura que es una realidad y uno de los principales problemas es que no se puede predecir qué áreas se harán más calientes, más frías, más húmedas o más secas.

“J”, como le gusta que lo llamen, está convencido de que la solución ocurrirá cuando gobiernos y organismos no gubernamentales puedan implementar políticas estrictas a las empresas.

“Todos podemos hacer algo, pero el desafío no está en pedirle a la gente que está al final de la escala de ingresos que tomen la mayor carga. Cuando ellos están haciendo algo que tendría más impacto en su ingreso que si el ‘top 1%’ hiciera algo. Así que, ahí está la justicia, todos podemos hacer algo pero hay algunas personas que pueden hacer más”, confia.

Sin embargo, también es una realidad que, aunque suene trillado, todos podemos aportar para un mundo mejor.

“Hay siete mil millones de personas y la economía mundial es 70 billones de dólares (70 trillones, en inglés). Cada uno de nosotros, solos, somos una pequeña gota, pero si todos lo hacemos, entonces es un diluvio”, expresó.

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