La estimulación cerebral no invasiva podría reducir el consumo de calorías y ayudar a que pacientes con obesidad reduzcan su peso, de acuerdo con un estudio de los Institutos nacionales de Salud, que publicó la revista científica Obesity.

En la prueba participaron nueve pacientes, hombres y mujeres, con obesidad que se internaron en dos ocasiones por periodos de ocho días.

Durante los primeros días de cada visita, los pacientes consumían una dieta regulada para mantener su peso. En los otros tres, sin saberlo, recibieron Estimulación Eléctrica Directa Intercraneal (tDCS), activa o simulada. Después de eso se les permitió comer y beber tanto como quisieron de una máquina expendedora. La tDCS estaba conectada a la zona del cerebro que controla el comportamiento y la recompensa.

Las cuatro personas que recibieron la estimulación simulada en ambas visitas consumieron el mismo número de calorías en las máquinas expendedoras y no perdieron peso. De las otras cinco, las que recibieron estimulación simulada en la primera sesión y activa en la segunda consumieron, en promedio, 700 calorías menos y perdieron 0.8 libras de peso.

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Los investigadores dicen que el objetivo ahora será comparar un grupo donde sólo se aplique estimulación activa con otro que sólo la reciba simulada, además de efectuar pruebas que corroboren la efectividad de la estimulación en la pérdida de peso.