Por Ali KHALIL

(AFP) Bajo el sol abrasador del desierto, en el aeropuerto emiratí de Al Ain, un avión de doble hélice está a punto de despegar para ir a sembrar con sal las nubes con el objetivo de provocar la lluvia.

En Emiratos Árabes Unidos, uno de los países más áridos del mundo, todos los medios son buenos para captar agua. Así, cuando se dan las condiciones, aparatos Beechcraft disparan cohetes que inyectan cristales de sal en las nubes, con el fin de aumentar su condensación hasta licuarlas.

En tierra, especialistas del Centro Nacional de Meteorología y Sismología (CNMS) que dirigen este particular programa de siembra vigilan la evolución del tiempo para señalar a los pilotos el momento oportuno para el despegue.

La mejor época es el verano, cuando las nubes se forman por encima de las montañas Al Hajar, desviando el viento caliente que sopla del golfo de Omán. La fuerza de la corriente de aire ascendente determina el número de cohetes que se lanzan hacia las nubes.

Desalinización a ultranza

El Centro recibió 78 estudios preparados por 325 investigadores de 151 instituciones. En mayo, seleccionó a 15 equipos que trabajarán en los medios para aumentar las precipitaciones, con un premio de cinco millones de dólares para los estudios seleccionados, según las autoridades.

Los Emiratos figuran entre los diez países más pobres en agua, según datos del Banco Mundial. Para cubrir sus necesidades, los Emiratos Árabes Unidos recurren principalmente a la desalinización.

El país produce 14% del agua desalinizada del mundo, lo que le convierte en el segundo productor después de la vecina Arabia Saudita.

Pero la lluvia generada por la siembra de nubes es menos onerosa, según el director de investigación del CNMS, Omar al Yazeedi.

En 2010, cuatro días de fuertes lluvias provocadas por este método aportaron el equivalente a la producción de nueve años de una fábrica de desalinización en Abu Dabi, según Yazeedi.

“Esto demuestra que podrían explotarse enormes cantidades de agua. Es un recurso que no podemos ignorar”, afirma.

Algunos estudios muestran que la siembra podría aumentar la pluviometría de 5 a 70% en función de la formación de nubes, según el investigador.

Los Emiratos invierten además en recuperar el agua de la lluvia evitando que se evapore o se diluya en el mar.

El país construyó represas y reservas para recoger el agua que corre por los cauces de las zonas desérticas.

En total, con 130 represas y diques, la capacidad de reserva de los Emiratos se eleva a unos 120 millones de m3, según un informe ministerial, un volumen significativo para un país tan árido.

Foto AFP/Getty

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