Foto : Eduardo Mugica

Nota del editor: Roberto Plasencia Saldaña, quien falleció este fin de semana, concedió una entrevista exclusiva a Tec Review a principios de 2017. En la charla, el Presidente del Consejo de Administración de Grupo Flexi comparte anécdotas de su vida como empresario y su visión en los negocios, misma que lo llevó a dirigir la segunda marca más vendida en México. 

Por: Carlos Gutiérrez Bracho

Muchas de las empresas de impacto mundial que surgieron durante el siglo XX comenzaron en estacionamientos, sótanos o patios de los hogares de sus fundadores. En los años 20, en una cochera y con una cámara prestada, Walt Disney inició su imperio del entretenimiento. También es la historia de Amazon, la empresa que Jeff Bezos creó en 1994 y que revolucionó el e-commerce desde el garage de una casa en Seattle, Estados Unidos.

Así fue el origen de la firma mexicana de zapatos Flexi. Inició en 1935 en un taller en la casa donde vivía la familia Plasencia, en León, Guanajuato. Con apenas seis trabajadores, fundaron la “gran epopeya, la gran tarea de ir haciendo, paso a paso, el desarrollo de lo que hoy podemos ver como una industria afortunadamente importante a nivel nacional”, recuerda el presidente de su Consejo de Administración, Roberto Plasencia Saldaña, EXATEC LAE’63.

En 1926, en Los Altos de Jalisco, comenzó un movimiento para defender la libertad religiosa, como respuesta a una política gubernamental para erradicar el catolicismo en México. Las acciones crecieron hasta ser un conflicto civil que mató a más de 25,000 personas. “La guerra cristera hizo que muchas familias salieran de esa zona para proteger a sus hijos”, cuenta Roberto Plasencia Saldaña. Su familia fue una de las migrantes.

Su abuelo era, precisamente, de Arandas, Jalisco. Un día tuvo una intuición. “Por alguna razón –expone el empresario–, previendo la situación complicada se mudó a Arandas y posteriormente se vino a radicar a León, Guanajuato”. Es justo ahí donde apareció el negocio de zapatos. Se llamaba Duende y fabricaba calzado para niños; también había para hombre bajo la marca Napoli.

La vida de Roberto Plasencia Saldaña siempre ha estado ligada a esa empresa familiar. En sus vacaciones trabajaba ahí. Recuerda una ocasión en que puso un comercio de dulces y les hacía tortas a los trabajadores. “Se las vendía… baratas”, confiesa. Tenía unos 13 años. Además, tenía curiosidad por conocer el proceso de fabricación del calzado. En aquel tiempo todo era muy artesanal.

Para aprender bien el negocio, su papá le recomendó que lo hiciera de afuera hacia adentro. “Hay que conocer al cliente”, le dijo. Así que le prepararon un muestrario, unas gavetas y le asignaron la ruta del Pacífico para que trabajara. Hizo la ruta desde Nayarit hasta Ensenada, Baja California. En esos viajes trabajaba de día y viajaba de noche, porque debía recorrer distancias muy largas. Luego, volvía a León para organizar y preparar los pedidos.

La marca Flexi surgió en 1965, porque requerían un nombre para los conceptos flexibles y confortables que creaban. Un tío les sugirió que se llamara así, porque el nombre Duende no tenía sentido en las líneas para adulto. A partir de 1970, cuando la producción estaba más organizada, comenzaron a exportar zapatos a Estados Unidos.

Hoy, la industria del calzado es de las más relevantes en México. Según datos de la Secretaría de Economía, únicamente cuatro entidades concentran más de 90% de la producción zapatera: la Ciudad de México (3 %), Estado de México (5%), Jalisco (15%) y Guanajuato (70 %). La Cámara de la Industria del Calzado de Guanajuato, por su parte, reporta que en 2015 se produjeron 251 millones de pares, con lo que esta nación ocupa el noveno lugar en el planeta.

En el presente, Grupo Flexi exporta a Canadá, Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Colombia, Japón, Chile, Perú, Honduras y Argentina. Tiene unos 7,000 empleados, y su reto es evitar que el gran crecimiento genere grupos internos en la compañía.

—¿Cómo lo pueden impedir?

—Son fenómenos que se presentan en todas las empresas que crecen a un determinado nivel. Yo creo que es teniendo muy clara la definición de las funciones de cada sección de la empresa para que, sin perder el objetivo común, trabajemos en una estrecha colaboración.

Este 2017 está marcado por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y su intención de no participar en el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que no beneficia a la industria zapatera mexicana, según alertó Javier Plascencia, presidente del Consejo Nacional de Cámaras del Calzado, en el Senado de la República, a fines de 2016. “En 10 años se perdería 30 % del mercado interno”, advirtió. Roberto Plasencia Saldaña, por su parte, considera que el bajo costo de la mano de obra china frente a la mexicana los pone “en una desventaja considerable”. También se debe a que varios capitales chinos se han trasladado a Vietnam “para aprovechar lo barato de ese trabajo ahí”.

—¿Qué tan fuerte es el mercado chino en México?

—Muy fuerte. Nuestro mercado es aproximadamente de 350 millones de pares, de los cuales hoy se importan de Vietnam y China unos 80 millones. Ese es el gran reto. La amenaza está en el mercado asiático, así que tenemos necesidad de trabajar, ser más eficientes y reducir nuestros costos.

Ser presidente municipal de León (entre 1977 y 1979) es uno de los grandes retos que ha enfrentado. “Ante circunstancias de grave confrontación político-electoral en el municipio –expone–, el gobernador nombró una junta de Administración Civil, que tuve el honor de presidir de manera transitoria, mientras se convocaban nuevas elecciones; dado el hartazgo de la población y el buen desempeño, nos mantuvimos el trienio completo”.

—¿Qué les dice a los políticos de hoy?

—Yo les aconsejaría cuidar mucho su desempeño en el ejercicio público, porque éste ha sido degradado por la falta de un comportamiento ético correspondiente a sus funciones. Y ésa es, en gran medida, la causa por la que enfrentamos, cada día, problemas de mayor magnitud en la sociedad.

—¿Cómo se puede revertir la situación que estamos viviendo?

-—Es el reto que tenemos los mexicanos. En nuestras manos están las oportunidades. Cada quien en su trinchera tiene que ver cómo hacer las cosas cada día mejor y en un sentido en que se evolucione y que haya equidad en lo que se hace. También debe haber mucha conciencia del tema que se nos ha infiltrado: la corrupción. Hay que evitarla, evadirla y mejorar, pero con tecnologías y mejor preparación de la gente, no con sobornos y todo lo que está sucediendo a escandalosos niveles.

Roberto Plasencia anhela que en 10 años Flexi sea competitiva globalmente, y la tradición familiar siga, bajo la dirección de sus hijos Roberto Francisco y Mauricio. Su vida han sido los zapatos.

—¿Se fija en los zapatos de los demás?

—Soy muy fisgón. Tiendo a ver instintivamente el calzado de las personas

—¿A quién admira por sus zapatos?

—A ninguno en particular, aunque hay quien tiene una particular deferencia por la forma de vestir. El calzado es esencial.

—Hay quienes dicen que el calzado define a la personalidad.

—¿Hay quien dice eso ya?

—Sí.

—Qué bien, coincidimos.

—¿Cómo se define a sí mismo de acuerdo con sus zapatos?

—Soy un economizador, porque me duran mucho. Los cambio cuando están en un estado… no cuando les hago el agujerito en la suela, sino cuando ya están en cierto nivel de deterioro.

Más humanidades

Roberto Plasencia Saldaña estudió Administración de Empresas en el Tecnológico de Monterrey. Inició su etapa de empresario en 1965. Ha colaborado con los gobiernos federales y estatales en varios proyectos, como la creación del Forum Cultural Guanajuato y la renovación del Polyforum de Negocios de León. A los jóvenes, les recuerda que México no sólo requiere profesionistas competentes, sino una “sólida preparación en humanidades, ciencias sociales e, incluso, en ciencias políticas, para que al actuar en sus responsabilidades profesionales, lo hagan dentro de un esquema más universal en cuanto a la obligación de entender el juego global mejor y, fundamentalmente, el local”.

 

 

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