Buscan control de parásito de importancia mundial
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De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alrededor de 3.4 millones de personas mueren cada año por enfermedades asociadas con la contaminación del agua como el cólera, la fiebre tifoidea, la hepatitis infecciosa, la poliomielitis, la ascariasis y la criptosporidiosis. Esta última es causada por un parásito llamado Cryptosporidium parvum, el cual también afecta y se propaga a través de animales como las aves, los cerdos y los bovinos.

La presencia de microorganismos patógenos como este, así como la polución, ha aumentado en más de 50% en los ríos de África, Asia y Latinoamérica, por lo que encontrar nuevas formas de controlarla resulta urgente. Eso es precisamente en lo que un grupo de alumnos del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro y la compañía global de salud Diamond V están trabajando.

Un estudio, dirigido por la doctora Sonia Vázquez Flores, profesora investigadora de la Escuela de Bioingeniería del Tec en Querétaro, permitió sustentar los beneficios de un innovador producto de Diamond V en la protección del sistema digestivo vacuno. Su descubrimiento fue, en realidad, una casualidad.

En algún momento, la compañía se percató de que algunos de sus colaboradores no se enfermaban. Se trató de aquellos que trabajaban con fermentos de levadura. Diamond V se preguntó: “¿Qué pasa? ¿Por qué son diferentes a todos los demás?”, según recordó Vázquez Flores en entrevista con Tec Review. Fue así que la firma realizó un análisis en el que se determinó que la causa de esta situación era el contacto de las personas con los fermentos.

Entonces, Diamond V “los tomó y los presentó como un producto  (…) que empezó a probar en animales”.

El estudio

Once estudiantes del último semestre de la carrera de Ingeniero Agrónomo, así como cuatro alumnos y una egresada de la carrera de Ingeniería en Biotecnología del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro, convocados y dirigidos por la doctora Sonia Vázquez Flores, trabajaron durante tres años en la investigación.

Esta consistió en un estudio de campo llevado a cabo en dos establos queretanos comerciales de forma simultánea con un total de 115 becerros —15 machos y 100 hembras—. “Fue un trabajo que contó también con la colaboración de la Universidad Autónoma de Querétaro por la Facultad de Ciencias Naturales”, comentó Vázquez Flores.

Además de este, se llevaron a cabo otros estudios con el mismo enfoque para Diamond V: uno en China y dos en Estados Unidos. “Vimos algunos aspectos similares y otros diferentes”, detalló la profesora investigadora. “La parte que nosotros aportamos fue la de caracterización de vellosidades intestinales en el daño que produce el parásito cryptosporidium parvum y cómo el producto genera mayor resistencia”.

El producto

Hasta ahora, no existe un tratamiento directo contra el parásito cryptosporidium parvum. “Es muy pequeño, mide apenas cinco micras. Es por ello que no puede verse a simple vista y hay que hacer determinadas pruebas diagnósticas como para caracterizarlo”.

De acuerdo con la doctora Sonia Vázquez, su presencia en animales y, sobre todo, en humanos, tiene una importancia mayor “porque ocasiona una diarrea muy severa en individuos inmunosuprimidos, es decir, aquellos que tengan por ejemplo VIH o quienes reciben radiaciones por algún problema oncológico”. Es por ello se buscan alternativas para su control.

“Una de ellas es fortalecer el sitio donde puede replicarse y causar más daño, que son las vellosidades intestinales”, explicó la experta. Esto es precisamente lo que hace el producto de Diamond V.

Sin embargo, la profesora investigadora sabe que aún queda mucho por hacer. “Esto es la punta del iceberg, todavía tenemos que seguir estudiando mucho más, seguir buscando alternativas”, dijo. “Lo que sí sucede es que estos resultados nos dan un poco de luz sobre los productos que permiten generar una mayor resistencia a este patógeno y a otros”, por ahora en el caso animal y, tal vez más adelante, en el del ser humano.

La experiencia

Además del aporte científico que deja esta investigación, la contribución para los estudiantes y egresados participantes “es que han ido aprendiendo y enfrentándose a diferentes retos”, de acuerdo con Vázquez Flores. Además, “les permitió a los chicos ver que su trabajo tiene un impacto real porque, en muchas ocasiones, pensamos que del extranjero vienen las mejores cosas y que no tenemos la capacidad de mejorar o innovar, pero esto no es así”.

“Desde el punto de vista emocional y profesional para ellos es muy importante”, agregó, “así como para las poblaciones animales a las que estamos ayudando durante una etapa de vulnerabilidad. Es por ello que tanto los grupos de Estados Unidos como el de China, a través de Diamond V, se han dicho interesados en continuar en contacto con nosotros para seguir generando información e ideas”.

 

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