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Como cada año, IBM dio a conocer este 5 de enero su lista 5in5, en la cual predice cinco avances tecnológicos que cambiarán nuestras vidas en los próximos cinco años.

“Son innovaciones que sabemos que podemos realizar porque nuestros equipos de investigación y desarrollo alrededor del mundo ya están trabajando en ellas”, dijo en entrevista con Tec Review Juan Manuel Ávalos, Gerente Global de Soluciones en Almacenamiento en la Nube de la compañía. “Algunas de éstas incluso podrían hacerse realidad antes del 2022”.

En esta ocasión, IBM apostó por la premisa de “hacer que lo que es invisible en nuestro mundo sea visible” desde el nivel macroscópico hasta la nanoescala. La idea es continuar con la labor de la comunidad científica y tecnológica “de crear instrumentos que nos ayuden a visualizar el mundo en formas totalmente nuevas”, agregó Dario Gil, Vicepresidente de Ciencia y Soluciones de la firma.  

Es así que, con base en las tendencias sociales y de mercado, así como en las tecnologías emergentes dentro de los laboratorios de IBM Research, la multinacional estadounidense presentó sus pronósticos 5in5 2017.

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Visión de superhéroes

Más del 99.9% del espectro electromagnético no es visible para el ojo humano, por lo que, en los últimos 100 años, los expertos han dedicaron sus esfuerzos a construir instrumentos capaces de emitir y percibir energía en distintas longitudes de onda.

Hoy, algunos de estos aparatos tienen gran relevancia para nuestra vida diaria, ya que permiten tomar placas de nuestro cuerpo, revisar maletas en el aeropuerto o aterrizar un avión en medio de la niebla, por mencionar algunos ejemplos. Sin embargo, tales herramientas son aún muy especializadas y costosas.

IBM afirmó que, en cinco años, nuevos dispositivos de hiper-imagen e Inteligencia Artificial nos ayudarán a ver ampliamente a través de la combinación de múltiples bandas del espectro electromagnético. Estos revelarán información de gran valor o peligros potenciales, además de que serán portátiles, accesibles y asequibles “para que la visión de superhéroe sea parte de nuestras experiencias de todos los días”.

Juan Manuel Ávalos destacó que tal tecnología será de utilidad en condiciones complicadas en la carretera o en medio del tráfico, así como para mostrar el valor nutricional de nuestros alimentos o comprobar si un cheque es fraudulento o no.

Inteligencia Artificial para la salud mental

Hoy, uno de cada cinco adultos estadounidenses experimenta una afección de salud mental o neurológica y, apropiadamente la mitad de quienes sufren trastornos psiquiátricos no recibe tratamiento, recordó el mexicano. “El costo de tratar este tipo de problemas es mayor al de la diabetes, enfermedades respiratorias y el cáncer combinados”, aseguró.

Ante esta situación, IBM decidió que si el cerebro es una “caja negra que no entendemos totalmente” encontraría la clave para descifrarla. En ese sentido, la compañía espera que, para 2022, lo que decimos y escribimos pueda ser utilizado como un indicador de nuestra salud mental.

“Los patrones en nuestra habla y escritura serán analizados por nuevos sistemas cognitivos para revelar la posible presencia de enfermedades mentales o neurológicas en estado temprano de desarrollo”, explicó, “esto ayudará a los médicos y a los pacientes a prevenir, monitorear y hacer seguimiento de dichos padecimientos”.

En IBM, los expertos utilizan transcripciones y audios de entrevistas psiquiátricas, junto a técnicas de aprendizaje de máquinas o Machine Learning, para identificar tales palabras. Hasta ahora, solo son necesarias 300 palabras para ayudar a los médicos clínicos a predecir la probabilidad de que una persona padezca psicosis.

Laboratorios en un chip

La detección temprana de las enfermedades es clave para su tratamiento. Sin embargo, males como el cáncer o Parkinson pueden ser difíciles de detectar, ya que se ‘esconden’ en nuestro cuerpo antes de que los síntomas comiencen a aparecer.

Pero estas se hacen presentes en información que puede ser obtenida de pequeñas bio-partículas en fluidos corporales como la saliva, las lágrimas, la sangre, la orina y el sudor, el problema es que para analizarlos se requiere de equipos de laboratorios de bioquímica a gran escala.

En ese sentido, IBM trabaja para que, en los siguientes años, los laboratorios médicos quepan en un chip de silicio. Estos podrán ser utilizados por cualquier usuario como detectives de nuestra salud al rastrear pistas ‘invisibles’ en nuestros fluidos y alertarnos inmediatamente si tenemos alguna razón por la cual consultar a un médico.

Juan Manuel Ávalos consideró que la tecnología lab-on-a-chip podría ser empaquetada en un dispositivo de mano capaz de enviar los datos a la nube para almacenarlos o compartirlos con el médico, así como de vincularse a otros dispositivos habilitados por Internet de las Cosas (IoT), como monitores de sueño o relojes inteligentes.

Sensores de contaminación

La mayoría de los contaminantes no son visibles al ojo humano, nos percatamos de su presencia hasta que sus efectos hacen imposible que los ignoremos. El metano, por ejemplo, componente primario del gas natural, es considerado una fuente limpia de energía. Pero si éste escapa antes de ser utilizado, puede dañar la atmósfera de la Tierra.

Incluso se estima que el metano será el segundo mayor contribuidor del cambio climático luego del dióxido de carbono (CO2). Por ello, IBM quiere desarrollar nuevas y asequibles tecnologías cercanas a los pozos de extracción de gas natural, instalaciones de almacenamiento, y a lo largo de las cañerías de distribución, para determinar con precisión y en tiempo real las pérdidas invisibles. Esto para el 2022 o antes.

“Las redes de sensores de IoT conectadas de forma inalámbrica a la nube, proveerán monitoreo continuo de la infraestructura de gas natural, permitiendo encontrar las pérdidas en minutos, en lugar de semanas, reduciendo la contaminación, los residuos y la probabilidad de eventos catastróficos”, explicó la compañía.

Macroscopios para entender lo que nos rodea

Diariamente, el ser humano actual produce una enorme cantidad de datos. Gracias al Internet de las Cosas, se tienen nuevas fuentes de información en los objetos conectados, desde refrigeradores, lámparas o monitores, hasta sensores remotos como drones, cámaras y satélites.

Hasta ahora, hay más de 6,000 millones de dispositivos conectados, generando decenas de exabytes de data por mes, con un porcentaje de crecimiento de más del 30% por año. El problema es que toda esta información está desorganizada.

Para IBM, organizar tal cantidad datos y sacar provecho de ellos no es algo lejano. La multinacional estadounidense ya trabaja para que en cinco años se pueda traer esta vasta y compleja cantidad información al rango de nuestra visión y comprensión.

“A esto lo denominamos macroscope”, comentó el Gerente Global de Soluciones en Almacenamiento en la Nube de la firma. “Utilizaremos algoritmos y software de Machine Learning para reunir esta data, analizarla y entender su significado”.

El objetivo final es que podamos usar esta información en nuestro favor. Por ejemplo, aquella relacionada con el clima y las condiciones del suelo puede ser de gran ayuda para una nueva generación de agricultores que podrá determinar las opciones correctas de cultivo y riego. La tecnología macroscópica también podrá ser útil para estudiar el planeta en el que vivimos.

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