University of Glasgow

Desde dar a los robots la capacidad de ‘sentir’ hasta devolver el sentido del tacto a personas con amputaciones e incluso proveer al ser humano de ‘superpoderes’. Este es el nivel de posibilidades que Ravinder Dahiya, profesor de Electrónica y Nanoingeniería de la Universidad de Glasgow, ve en su gran invento: la piel electrónica.

¿Cuáles son los más grandes retos que enfrentaron este experto y su equipo al desarrollar tal tecnología? ¿Hasta donde ha logrado llegar? Y lo más importante, ¿qué ha aprendido el grupo de esta experiencia? Dahiya contestó estas y otras cuestiones en entrevista con Tec Review.

Robots y prótesis que sienten, tatuajes que dan ‘superpoderes’

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El profesor de la Universidad de Glasgow, ubicada en Escocia, recordó que la idea de desarrollar una piel electrónica nació de la necesidad de la misma que existía en el campo de la robótica. Hasta ahora, “la mayoría de los robots no son capaces de ejecutar tareas en las que la retroalimentación del tacto es imprescindible”, explicó.

Más tarde, Ravinder Dahiya y su equipo se dieron cuenta de que su invento también podría tener aplicaciones al incorporarse al cuerpo humano a través de una prótesis o como una suerte de tatuaje temporal. El primer método permitiría devolver la sensibilidad a personas con amputaciones en los miembros perdidos; mientras que el segundo podría dotar a cualquiera de habilidades que le permitan desarrollar mejor su trabajo o actividades.

“Por ejemplo, nuestra piel no es es capaz de detectar la radiación”, dijo. Pero, ¿qué pasaría “si pongo un pequeño parche con sensores de radiación” sobre mi piel? “Podría hacer más de lo que puedo hacer ahora”.

Sin embargo, Dahiya aclaró que crear esta piel electrónica no fue fácil y afirmó que el desafío más grande fue el de la propia tecnología. “La electrónica es plana, los chips de silicio son planos, y lo que nosotros queríamos era desarrollar un producto que no fuera plano, ya que la superficie de los robots es curva”, detalló. “Ese fue el mayor reto”.

Para solucionar este problema, el experto recurrió a bloques “o pequeños pedazos de piel” compuestos por elementos a nano escala impresos en 3D. “Si hay un área amplia con una gran curvatura puedes poner esos pequeños componentes” y después unirlos, lo que ofrece un beneficio extra: la flexibilidad, aseguró.

Otro reto importante fue el de la energía. Para poder funcionar y “obtener retroalimentación táctil efectiva”, esta tecnología requiere de 20 nanowatts de potencia por centímetro cuadrado. “Ahora, si tienes un robot que depende de una batería, la piel electrónica la drenara, reduciendo el tiempo de autonomía de forma importante”, dijo el profesor.

Este aprieto fue resuelto con grafeno y sol. “Hicimos una piel a base de grafeno a la que le integramos células de carga solar”, explicó Ravinder Dahiya. Así la piel puede generar por sí misma la energía que necesita.

Así funciona la piel electrónica

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La piel electrónica del equipo de la Universidad de Glasgow está compuesta “por dos capas entre las que hay material dialéctico, el cual no permite que la energía lo atraviese”,  detalló Dahiya.

Así, “cuando la capa superior recibe presión, lo que ocurre es que el espacio entre ésta y la inferior disminuye, lo que genera un cambio en la corriente que está fluyendo en el sensor”. Este proceso permite detectar que algo comprime la piel y enviar la señal que deja al robot o a la persona ‘sentir’.

El experto aclaró que la piel electrónica aplicada a la robótica ya es una realidad y que se utiliza tanto en laboratorios como en el sector comercial. Sin embargo, agregó, tomará más tiempo para que empiece a ser utilizada por el ser humano.

El aprendizaje

A todos aquellos jóvenes estudiantes o investigadores que quieran seguir sus pasos, Ravinder Dahiya recomendó que siempre busquen desarrollar soluciones a una necesidad existente. “Y pongo como ejemplo la piel electrónica: existía una necesidad que nos llevó a preguntarnos si estaba disponible o no y si era posible. Al final, así lo demostramos”, dijo.

También aconsejó hacer un buen análisis del mercado y cuestionarse si tal tecnología requiere mantenimiento, si su fabricación es costosa, si puede tener una variante económica y si realmente es confiable, por ejemplo. “Todas estas son áreas en las que aquellos que quieran trabajar en este campo deben considerar”, concluyó.

Si quieres conocer más sobre la piel electrónica, mira el siguiente video:

Ya es una realidad: piel artificial capaz de ‘sentir’ frío y calor

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