En los Juegos Olímpicos, el hombre más rápido del mundo, Usain Bolt tratará de batir su propio récord mundial de 9,58 segundos en los 100 metros planos. Si lo hace, algunos científicos e investigaciones creen que cerrará el capítulo de récords para siempre.

El sitio de Scientific American hace un análisis de las capacidades de los atletas y del uso de la tecnología para mejorar el entrenamiento para llevar a los límites al hombre. Aunque las fuerza, la velocidad y otros rasgos físicos han mejorado constantemente desde que los humanos comenzaron a catalogar este tipo de cosas, la desaceleración en el ritmo al que baten los récords deportivos llevó a los investigadores a especular con que tal vez nos estamos acercando a nuestro límite fisiológico colectivo.

Las fronteras físicas de Usain Bolt son 1,95 metros de altura y 94 kilos de peso. “Aunque tenga que movilizar mucha masa, las piernas largas son una ventaja biomecánica”, asegura el doctor Joan Ramon Barbany, profesor de fisiología del ejercicio de la Universidad de Barcelona (UB).

En este sentido, el matemático Reza Noubary coincide al asegurar que Usain Bolt es un ejemplo perfecto que combina las ventajas mecánicas de un hombre alto con las fibras de contracción rápida de un hombre pequeño. Además de la forma física, los expertos señalan que hay otros parámetros que también influyen en las competiciones deportivas, como la dotación genética del atleta.

Los últimos resultados del mapa genético sobre la salud y el rendimiento humano, publicado en la revista Medicine and Science in sports and exercise en 2009, reunieron 239 variables genéticas relacionadas con la excelencia deportiva.

En 2008, Marcos Denny, un corredor y biólogo de la Universidad de Stanford, publicó un estudio para determinar si hay límites absolutos en la velocidad a la pueden correr los animales. Para ello, Denny analizó los registros de tres deportes de carrera con un largo historial de documentación: atletismo de pista y campo, carreras de caballos en EU, y carreras de galgos en Inglaterra.

Analizando y calculando los tiempos de carrera ganadores al final del siglo XX y controlando el crecimiento de la población, Denny concluyó que efectivamente existe un límite previsible para el tiempo que le toma a una especie en particular cubrir cierta distancia. De hecho, sus datos muestran que las carreras de caballos y perros, así como algunas pruebas de atletismo, pueden estar ya en ese límite. “Definitivamente estamos en un estancamiento”, dijo Denny a Scientific American.

“Los caballos todavía se pueden criar para mejorar un atributo en particular; sin embargo, hacerlo viene con inconvenientes fisiológicos colaterales. Se puede criar un caballo para correr más rápido que nunca antes o tener músculos más fuertes, pero luego sus piernas se romperán”, aseguró.

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Nadie tan rápido como Bolt

Bolt espera superar el tiempo previsto por el investigador para una carrera de 100 metros: 9,48 segundos. Por desgracia, de acuerdo con Denny, el velocista, ahora más viejo, podría haber perdido su oportunidad. El velocista iba adelante del resto del grupo en la carrera de semifinales en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, cuando redujo su velocidad antes de cruzar la línea de llegada. “Creo que si hubiese seguido a toda velocidad se hubiera establecido un récord mundial imbatible, de todos los tiempos”, especula Denny.

Pero el jamaiquino puede consolarse con saber que para Peter Weyand, profesor de fisiología de la Southern Methodist University y uno de los principales expertos en biología del rendimiento, los seres humanos no han alcanzado totalmente el techo deportivo. Weyand explica que cuando se considera la resistencia, por ejemplo, hay dos formas para mejorar: aumentando la cantidad de sangre que se bombea fuera del corazón, o aumentando la concentración de oxígeno en la sangre en sí misma, como es el caso del dopaje de sangre. “Aún no creo que hayamos alcanzado nuestros límites”, dijo al sitio. “Creo que la gente va a encontrar maneras de mejorar el suministro de oxígeno a través del cuerpo y exprimir un mayor rendimiento. La única pregunta es si estos enfoques se considerarán legales”, explicó a Scientific American.

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