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(Notimex) En nuestro país, el uso de internet se amplía y se diversifica cada día más. Hasta ahora, esta tecnología es parte de la vida diaria de casi 50 millones de mexicanos, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Sin embargo, pocos conocen cómo llegó la red a México.

Esto ocurrió durante la segunda mitad de la década de 1980, en gran parte, gracias al esfuerzo de Gloria Koenigsberger Horowitz, del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Yo era la latosa. Iba con el director (del IA), hablaba con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), con la NASA, y les decía: oiga como la hago”, recordó en entrevista.

La especialista, que estudió Física en la UNAM y un Doctorado en Astronomía en la Universidad Estatal de Pensilvania, publicó recientemente el libro Los inicios del internet en México, en el que ofrece al lector detalles y anécdotas sobre este hecho histórico.

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Koenigsberger y los inicios de Internet en México

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La investigadora de la UNAM adscrita al Instituto de Ciencias Físicas de Cuernavaca, en Morelos, detalló que su especialidad en Estados Unidos fue sobre estrellas llamadas binarias. Se trata de cuerpos masivos, 50 o 100 veces más que el Sol y, por lo tanto, más brillantes.

Explicó que durante sus estudios en Estados Unidos observaba estas estrellas a través de satélites astronómicos, colocados por la colaboración de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio estadounidense (NASA) y la Agencia Espacial Europea.

A su regreso a México se enteró que la NASA empezaba a contar con enlaces remotos de sus computadoras. Esto significaba que los datos de un satélite llegaban a un ordenador central desde la cual los expertos podían consultarlos sin importar en dónde se encontraran ni de qué universidad fueran.

“Entonces pensé: Yo quiero hacer lo mismo, desde México”, relató la doctora y precisó que se trataba de la red llamada SPAN (Space Physics Analysis Network), dedicada a aquellos que estudiaban el espacio.

Así fue que México entró en contacto con la Fundación Nacional para la Ciencia (NCF) de Estados Unidos, pues un par de años antes había establecido la red satelital Morelos, recordó Gloria Koenigsberger.

Así, ella, el investigador Alfredo Ruiz y el director del Instituto de Astronomía de la UNAM, Alfonso Serrano, acudieron a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para ver qué se podía hacer en este sentido.

Destacó que el responsable del sistema Morelos, el ingeniero Salvador Landeros, se mostró entusiasmado de que un enlace de este tipo con Estados Unidos se pudiera realizar y los satélites tuvieran un uso adicional al de telefonía y comunicaciones.

Entonces, se consiguió el permiso internacional para enlazar el sistema mexicano a Estados Unidos. Se colocó una antena en el techo del Instituto de Astronomía que estaba conectada vía satélite a otra que la NASA y la NCF habían colocado en Boulder, Colorado.

Era 1988 cuando se logró que la UNAM se enlazara con Estados Unidos y, vía antenas financiadas por la propia universidad, dentro de su campus a sus planteles.

Para el primer paso, mencionó Koenigsberger, se firmó un convenio de la UNAM y el Tecnológico de Monterrey -que incursionaba en el mismo campo de la intercomunicación telefónica y vía satélite de sus campus- con la NASA y la NCF.

El acuerdo de cuatro puntos estipulaba, entre ellos, que el enlace sería únicamente con fines académicos o de investigación y que debía abrirse a toda institución de la misma índole que se quisiera incorporar.

La idea era establecer una red académica nacional y que ésta se enlazara vía satélite a Estados Unidos.

Así, a principios de 1989, el Instituto de Astronomía estaba listo y el 20 de julio de ese año se realizó el primer enlace de que terminaría por ser internet, recordó la doctora.

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