Foto: Anylú Hinojosa-Peña

La ansiedad es la sexta causa de discapacidad laboral en el mundo. Durante la vida adulta pasamos gran parte de nuestro tiempo en el trabajo. Nuestra vivencia en el trabajo es uno de los factores que determinan nuestro bienestar general.

Los empresarios y directivos que ponen en práctica iniciativas para promover la salud mental en el entorno laboral y prestan apoyo a los empleados que padecen trastornos mentales comprueban que no solo se obtiene una mejora de la salud del personal, sino que también se produce un aumento de la productividad. En cambio, un entorno de trabajo adverso puede ocasionar problemas físicos y psíquicos, un consumo nocivo de sustancias y de alcohol, absentismo laboral y pérdidas de productividad.

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Los trastornos por depresión y por ansiedad son problemas habituales de salud mental que afectan a la capacidad de trabajo y la productividad. Más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad.

De acuerdo con un estudio reciente de la OMS, se estima que los trastornos por depresión y por ansiedad cuestan anualmente a la economía mundial 1,000 millones de dólares en pérdida de productividad.

Cada 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, con el objetivo general de concienciar sobre los problemas relacionados con la salud mental y movilizar esfuerzos para ayudar a mejorarla. Este año, el tema escogido es la salud mental en el lugar de trabajo.

La eterna angustia

De forma puntual o durante días enteros, Cecilia padece taquicardia, miedo a perder el control, preocupación excesiva, dificultad para concentrarse, insomnio e irritabilidad. Como ocurre en la mayoría de los casos, la patología de esta profesionista mexicana de 46 años  inició en la adolescencia. “La ansiedad vive conmigo y sale a saludar frecuentemente, pero conozco sus rutas y procuro esquivarla”, cuenta.

Como 264 millones de personas en el planeta, según cifras de 2017 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sufre ansiedad patológica, problema mental que afecta a 7.7 % de las mexicanas y 3.6 % de los mexicanos. En su caso, es un trastorno de ansiedad generalizada (TAG) que se caracteriza por angustia persistente –durante más de seis meses continuos–, provocada por multitud de situaciones.

Agotamiento, dificultad para concentrarse, tensión muscular, dolor de cabeza, molestias gastrointestinales, mareos y temblores, son síntomas que completan el cuadro, aunque no siempre se presentan todos. Cecilia también experimenta conductas obsesivas compulsivas –otra variante de la ansiedad–, que pueden ser incómodas para la gente que interactúa con ella.

Los trastornos de ansiedad son de varios tipos, pero, quizá, su manifestación más limitante es la crisis de pánico o angustia, porque en tres de cada cuatro casos se combina con agorafobia –miedo a espacios abiertos–, que hace que el afectado apenas salga de casa.

“Son personas que, sin previo aviso, experimentan un terror incontrolable y la vivencia de muerte inminente, cuando este peligro no es real. Puede tener consecuencias muy serias si no se trata a tiempo”, advierte la doctora Rosario Arce, jefa del servicio de Psiquiatría del hospital universitario Puerta de Hierro de Madrid, en España.

Una paciente de 45 años, que vive en Quintana Roo y cuya identidad se mantiene en el anonimato, lo describe así: “empiezo a tener miedo, a querer salir corriendo; no puedo respirar bien, me pongo fría, empiezo a sudar, me duele el pecho y mi presión sube. También empiezo a temblar, siento como si me fuera a dar un infarto, como si me fuera a caer muerta en ese momento. Esto se siente más fuerte en unos minutos y luego, poco a poco, comienza a desaparecer, hasta que ya me siento bien, pero me queda una sensación rara”.

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Como consecuencia, esta mujer se aisló en su hogar, abandonó su trabajo y todas sus actividades habituales. Acudió al centro de atención primaria después de uno de estos ataques, segura de que tenía un problema cardiaco. Luego de hacerle un análisis y determinar que todo estaba normal, el servicio de medicina interna la desvió a psiquiatría. Allí, fue atendida por el psiquiatra del IMSS Javier Enrique Reza, quien, en la revista científica Salud Quintana Roo, basado en este caso, escribió que “el trastorno de angustia es frecuente en la consulta del primer nivel; sin embargo, un 50 % de los pacientes no son diagnosticados correctamente y continúan sufriendo este problema”.

De hecho, “entre 33 y 40 % de las personas que acuden al médico de cabecera por dolencias físicas, experimenta un dolor psicosomático, relacionado con el estrés o la ansiedad”, asegura el doctor Carlos Baeza, psicólogo coordinador de la Clínica de Ansiedad en Madrid. Después de pasar por el neumólogo, el gastroenterólogo, el neurólogo y el cardiólogo, la mayoría de los pacientes descubre que no les pasa “nada”, a excepción de ese “pequeño” trastorno de ansiedad que no les deja vivir tranquilos.

Sólo uno de cada diez mexicanos con trastorno de ansiedad recibe un tratamiento adecuado, informa el doctor Alejandro Nenclares, gerente médico de Pfizer México. “Es una enfermedad escurridiza que, muchas veces, se confunde con otros problemas de salud. Sus síntomas secundarios –como asma, obesidad, problemas respiratorios o musculares– pueden despistar al que la padece, llevándole a consultar a los especialistas equivocados. Por si fuera poco, es un trastorno debilitante que aumenta la inseguridad, el nerviosismo y la aprensión, además de que baja la autoestima, por lo que muchas personas se encierran en sí mismas y achacan todo a una supuesta falta de valor, de voluntad, de capacidad… un círculo vicioso que, cuando cae de cabeza en la depresión, es más difícil romper. En muchos casos, pueden pasar hasta 30 años sin recibir atención especializada”.

No ayuda, tampoco, la falta de información y de apoyo del entorno de quien padece este trastorno. La familia de Cecilia, por ejemplo, no cree que la suya sea una situación patológica. La verdad es que se trata de un mal relacionado con alteraciones neuroquímicas en el cerebro. Es tan serio que la OMS lo considera la sexta causa de discapacidad laboral en el planeta, con un 3.4 % sobre el total.

Nota de editor: Este texto forma parte del reportaje ‘Ansiedad, sabemos que la padeces’, publicado en el número 13 de la revista Tec Review.

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