John Valley, UW-Madison

(AFP) – Tras más de 10 años de trabajo moliendo una roca australiana que contiene fósiles más pequeños de lo que el ojo puede ver a simple vista, un grupo de científicos confirmó este 18 de diciembre el hallazgo de la más antigua evidencia de vida en la Tierra.

Los microscópicos restos, muchos de ellos del ancho de un cabello humano, datan de hace 3,500 millones de años, de acuerdo con la investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Anteriormente se había informado de rastros incluso más tempranos de vida, remontándose hasta 3,900 millones de años. Sin embargo, tales estudios estaban basados en una forma aparente de microfósil o en un rastro químico, no en ambos.

“Ninguno de ellos se considera prueba de vida”, dijo John Valley, profesor de geociencia de la Universidad de Wisconsin-Madison y autor principal del estudio. “Este es el primer y más antiguo lugar donde tenemos tanto la morfología como la huella química de la vida”.

Once tipos de microbios se conservaron en la roca. Algunas de las bacterias están extintas, mientras que otras son similares a las contemporáneas. Los pequeños fósiles se encontraron en 1982 en el depósito de sílex de Apex, en Australia Occidental.

John Valley, UW-Madison

Valley y sus colegas, incluido William Schopf, profesor de paleobiología en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), pasaron una década desarrollando una técnica para separar el contenido de los diminutos fósiles.

Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison modificaron una herramienta para pulir la muestra original un micrómetro a la vez, sin destruir los fósiles que estaban “suspendidos en diferentes niveles dentro de la piedra y encerrados en una dura capa de cuarzo”, explicó el informe.

Esta técnica permitió a los científicos detectar proporciones de carbono 12 y carbono 13 dentro de cada fósil y compararlas con una sección de la roca que no tenía fósiles.”Las diferencias en las proporciones de isótopos de carbono se correlacionan con sus formas”, explicó Valley. “Si no son biológicos, no hay razón para tal correlación”.

El hecho de que diferentes tipos de microbios estuvieran presentes hace 3,500 millones de años “nos dice que la vida tuvo que comenzar mucho antes en la Tierra, sin que nadie supiera cuándo y, también, confirma que no es muy difícil que una forma de vida primitiva evolucione a microorganismos más avanzados”, señaló por su parte Schopf.

Para él, estos resultados, junto con otros, indican que la vida podría ser común en el cosmos.

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