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Bhadla, India (AFP) Bajo un sol de justicia, unos obreros despliegan un océano de placas solares en un desierto del norte de India, prueba de los esfuerzos del gobierno para promover la producción de energía solar y demostrar su buena voluntad antes de la conferencia del clima de París.

La comunidad internacional no deja de presionar al país asiático para que reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero, de los que es el tercer emisor mundial.

El primer ministro indio Narendra Modi anunció que se van a multiplicar por cinco las capacidades de producción de energía solar. Pero al mismo tiempo el gobierno quiere duplicar la producción de carbón, de la que depende mucho la economía del país, que está creciendo en torno a un 7%.

Dentro de este plan, el estado de Rajastán se ha convertido, con sus llanuras áridas con sol todo el año, en el núcleo de esta política energética.

“La energía solar da ingresos constantes y un buen rendimiento. Aquí, la principal materia prima es el sol”, dice el presidente del grupo agroalimentario Roha Dyechem, Ramakant Tibrewala ,que decidió apostar por energía limpia.

Tras invertir 12 millones de dólares (cerca de 205 millones de pesos), Tibrewala ha construido 67 filas de paneles solares en un parque compartido con otras cuatro empresas locales de una superficie de 10,000 hectáreas.

Tibrewala espera conectar su parque a la principal red eléctrica en las próximas semanas, y producir 25 megavatios.

100.000 millones de dólares

Con la caída de los precios del material y un consumo en alza, los grupos locales y extranjeros se están interesando cada vez más por el mercado de la energía solar en India. Recientemente, el grupo japonés SoftBank, el estadounidense SunEdison y el chino Trina Solar prometieron invertir en el mercado indio.

Sin embargo, se necesitarán mayores inversiones para cumplir con el objetivo de los 100,000 megavatios de energía solar hasta 2022, frente a los 20,000 actuales.

Modi, que ha favorecido la producción en su estado, Gujarat, quiere atraer al sector una inversión de 100,000 millones de dólares. Su gobierno ha prometido facilitar la tarea a los inversores extranjeros, reduciendo la burocracia y ofreciendo exenciones fiscales.

Sin embargo, en paralelo a estos esfuerzos en las energías renovables, el gobierno indio quiere duplicar su producción de carbón hasta 2020, a más de 1,000 millones de toneladas.

El objetivo es cubrir las necesidades de una gran economía emergente que crece en torno a un 7%. Modi prometió además tras su victoria en mayo de 2014 facilitar el acceso a la electricidad para los pobres.

India produce el 60% de su electricidad a partir del carbón, y sus reservas son las quintas más voluminosas del mundo.

Para los expertos, la dependencia india del carbón será devastadora para el medio ambiente y el gigante asiático, que es el segundo país más poblado del mundo, deberá limitar sus emisiones.

“Para un país en crecimiento como India, que tendrá tremendas necesidades de energía en los próximos años, apoyarse en el carbón como recurso primordial va a ser catastrófico no sólo para el país sino también para el mundo”, dijo el director para India de la ONG Climate Group, Krishnan Pallassana.

Nueva Delhi responde que los esfuerzos deben venir sobre todo de los países industrializados, cuyas emisiones por habitante son muy superiores a las de India, donde 300 millones de personas carecen de electricidad.

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