Investigadora TEC revoluciona la micro-manufactura médica

La doctora Elisa Vázquez ya trabaja con una nueva técnica de micromoldeo.

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México es el primer exportador en América Latina, así como noveno a nivel mundial, de instrumentos y aparatos médicos como jeringas, agujas de sutura, catéteres y cánulas.

Por ello, la micro-manufactura para estos dispositivos es una industria con gran potencial, de acuerdo con la investigadora posdoctoral Elisa Vázquez, de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey.

Cortesía Tec de Monterrey
Cortesía Tec de Monterrey

“La miniaturización es una industria que va al alza y que debemos apuntalar pero, es muy importante que no sólo seamos maquiladores”, dijo, “queremos que aquí en el país se haga el diseño, la ingeniería y los procesos de manufactura de los dispositivos médicos. Sin duda tenemos los recursos y las competencias para lograrlo”.

Microgeometrías complejas

El trabajo científico de Elisa Vázquez, que es una continuación de su tesis doctoral, consiste en diseñar y manufacturar moldes con microgeometrías complejas, es decir, que puedan tener cavidades cóncavas, convexas, cambios de nivel y paredes inclinadas.

“La mayoría de la industria, cuando busca hacer una producción masiva, usa técnicas de moldeo por inyección, embutido y fundición”, explicó la experta, “sin embargo, no todas las técnicas pueden ser aplicables a estos microproductos”.

La investigadora afirmó que cuando los moldes tienen características micrométricas, los parámetros de proceso necesitan ser bien estudiados, “debido a que el filo de la herramienta de corte, apenas de 4 micras, llega a ser similar al tamaño del grano del material que estamos cortando. Y a escalas como ésas, el operador ya no escucha cuando la herramienta está mecanizando o no ve a simple vista si la herramienta está rota”.

Una nueva técnica

Elisa Vázquez comentó que ya existe una nueva tecnología que se emplea en el Grupo de Enfoque en Nanotecnología del Tec de Monterrey llamada micromoldeo por ultrasonido.

A comparación del moldeo tradicional, esta técnica disminuye la energía con la que se trabaja el polímero, por lo tanto, hay menor degradación del material y el desperdicio es mínimo.

Además, permite mezclar materiales, como por ejemplo el magnesio y el ácido poliláctico (PLA), los cuales son materiales bioabsorbibles y se perfilan como candidatos para ser utilizados en la industria de los dispositivos médicos.

CON INFORMACIÓN DE AGENCIA INFORMATIVA TEC DE MONTERREY/MICHAEL RAMÍREZ

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