Jesús Almazán

En el fondo del pasillo se escuchan los pasos de El Diablo. Hay expectación en el ambiente, porque no acostumbra dar entrevistas. Sin embargo, se ha hecho un espacio en su complicada agenda para esta charla. Es José Antonio Fernández Carbajal, presidente ejecutivo del Consejo de Administración de FEMSA y presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey, EXATEC 1976 (IIS).

Cruza la puerta y saluda, amable. Se acomoda para conversar y se hace un profundo silencio, mientras él lee unas notas en unas fichas blancas. Se le ve cuidadoso con todos los detalles. Quizá por ello, Harvard Business Review lo consideró el mejor CEO de México en 2013. “JAF”, como le llaman algunos de sus colaboradores, piensa que ese título no es un mérito personal. “Ha sido una labor de equipo”, confiesa.

Ocurrió hace 125 años. Cinco empresarios regiomontanos –Isaac Garza, José Calderón, José A. Muguerza, Francisco G. Sada y Joseph M. Schnaider– crearon el que se convertiría en uno de los proyectos empresariales más sólidos de México. Una historia llena de desafíos, periodos de gran innovación, fusiones, expansión del negocio a otros productos y mercados, y una  creciente filosofía en materia de sostenibilidad y visión de futuro.

Lo que inició siendo una fábrica de hielo y cerveza con 70 obreros, dos personas de administración y 100,000 pesos, hoy es un negocio global en la industria de bebidas con 351 millones de consumidores en 12 países y más de 260,000 colaboradores. “FEMSA es un ejemplo de que el progreso puede perdurar en el tiempo y ser creciente”, asegura José Antonio Fernández.

—¿Qué retos ha tenido que enfrentar?

—Los retos típicos de una empresa que ha evolucionado en el tiempo. En algunas épocas, retos de incertidumbre económica fuerte que tuvimos en México; gracias a Dios, hoy la incertidumbre es mucho menor en nuestro país. Sigue habiendo retos importantes, como el combate a la pobreza, la desigualdad, el Estado de derecho, la lucha contra la corrupción, etcétera. Ahora esos retos globales son los que nos afectan.

JAF estudió Ingeniería Industrial en el Tecnológico de Monterrey, donde también realizó una Maestría en Administración de Empresas. Uno de los desafíos que ha vivido es lo que llama “la evolución de la gobernanza” de la compañía. “De ser una empresa controlada por la familia fundadora, digamos, a ser una empresa mucho más institucional y con un gobierno corporativo ejemplar, con la apertura que se requiere hoy. Me tocó hacer pública la empresa y listarla en Nueva York. Eso nos obligó a hacerla transparente, a tener un gran número de consejeros independientes y ganarnos la confianza de los inversionistas mundiales”.

Mientras habla, JAF va tomando confianza. Las décadas frente al corporativo se hacen evidentes.

Nos encontramos en el recinto donde se toman las grandes decisiones de FEMSA. Una sala de juntas a la que muy pocos tienen acceso. Se encuentra en el edificio Fundadores, en Monterrey, Nuevo León. Es símbolo de la cultura empresarial regiomontana. En este espacio se materializa un sólido pasado con el presente prometedor de un corporativo que se jacta de ser el número uno en bebidas con más de tres billones de transacciones anuales en tiendas OXXO.

José Antonio explica que la empresa FEMSA que recibió en el año 1995 es distinta a la de hoy. “Ahora somos accionistas cerveceros mundiales a través de Heineken. Tuvimos que tomar la decisión difícil de fusionar la cervecería con Heineken”. Además, confiesa que han tenido que “desinvertir” en algunas firmas y han adquirido otras. “Nunca hubiéramos soñado con tener 13,000 o 14,000 tiendas de conveniencia y más de 1,000 farmacias. Ser líderes de farmacias en Chile y ahora estar en gasolineras, en logística, en otros negocios”, profundiza.

¿Qué ha hecho José Antonio Fernández para llegar a este punto? Lo primero, dice, fue rodearse de gente relevante capaz de adaptarse a los cambios. “Gracias al gran equipo que me ha acompañado, logramos hacer esta evolución que, además, implicó una evolución estratégica muy importante para el grupo”.

Un aspecto esencial de esta firma es transformar las comunidades positivamente. Su Fundación FEMSA apoya proyectos que abordan la conservación y uso sostenible del agua, así como otros que se enfocan en educación nutricional e investigación en nutrigenómica. Sus logros: apoyar a más de 70,614 personas con acceso a fuentes mejoradas de agua, 177 comunidades y 86 escuelas beneficiadas con talleres de educación en nutrición.

FEMSA heredó de los fundadores el concepto que hoy se conoce como sostenibilidad, para evolucionar y “generar valor económico, social y ambiental” a través de las empresas. “Es un concepto que antes, en nuestra época, no existía y hoy es fundamental para poder atraer talento”, cuenta Fernández.

JAF dice que apoyan escuelas primarias y secundarias en México. También que se preocupan por el agua. Por ello, como parte de las iniciativas de la fundación, crearon el Centro del Agua para América Latina y el Caribe, en conjunto con el Tec de Monterrey y el Banco Interamericano de Desarrollo. Hacen trabajos no sólo en México –privilegian comunidades en donde tienen fábricas o inversiones–; además, en Colombia, Brasil, Argentina y Centroamérica.

—¿Qué necesita una empresa para no imponerse en una comunidad?

—Mucho diálogo y divulgación de programas en conjunto. En una comunidad en donde hay una fábrica nuestra de Coca-Cola, la gente comenzó a tener escasez de líquido y la única planta de tratamiento de agua que devolvía agua consumible a la ciudad era la nuestra. Le preguntabas a la gente de la comunidad y, como no había comunicación, decía: “no tengo agua por culpa de los de Coca-Cola”, cuando era al revés. Y el agua nosotros se la devolvíamos al municipio y el municipio la tiraba al río. Entonces, nos sentamos a dialogar con la comunidad, con las autoridades, y acordamos programas para aprovechar esta agua para todos. Si controlas y haces un grupo interdisciplinario para resolver problemas en una comunidad en donde participan las universidades o las escuelas, el gobierno o las autoridades y las empresas, la población florece, pero tiene que haber muchísima comunicación y entendimiento.

Para JAF la educación es fundamental. Como Presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey,  lidera una institución de gran prestigio, que fundó hace más de 70 años Don Eugenio Garza Sada y un grupo de visionarios, la cual actualmente cuenta con más de 260,000 egresados. “Siempre me ha gustado entender al Tecnológico de Monterrey como una institución de futuro. Una institución que se reinventa, es de avanzada y está agradecida con su historia y su impacto. En el Tec buscamos siempre transformar vidas y mejorar a México y el mundo a través de la educación”, asegura.

Prueba de ello, comparte el intercambio que se firmó en 2014 con el Massachusetts Institute of Technology (MIT), epicentro mundial de ciencia y tecnología aplicadas. Le traerá, a México, “una generación de investigadores en nanotecnología y en tecnologías nuevas muy importante que va a revolucionar el campo de la investigación”, augura.

—Las empresas se acercan cada vez más a los científicos y ellos también miran a las compañías. ¿Por qué cree usted que se da este fenómeno?

—Porque la escasez de recursos hace que la investigación pura, que se hacía sin tener una aplicación intencional, ya no tenga tanto sentido. Hoy tienes que ser más rápido en reaccionar, tecnológicamente hablando.

Este hombre es originario de Puebla –aunque proviene de una familia de cuna asturiana– y considera que, últimamente, las empresas han tenido que buscar a los científicos y universidades para poder innovar de manera planeada y hacerlo en productos específicos.

De acuerdo con su análisis, las fronteras mundiales cada vez van a estar más abiertas, sobre todo para mercancías. En ello, cree que México juega un papel preponderante, ya que exporta más a Estados Unidos que toda América Latina junta. “Teníamos negocio de logística en México; ahora buscamos irnos a toda Latinoamérica. Lo teníamos muy enfocado a transporte de camión y nos vamos a ir a ferrocarril o a marítimos, si se puede”.

—¿Hacia dónde llevará a FEMSA?

—Queremos diversificarnos. Estamos en una posición en la que podemos hacerlo bien. No sabemos de medicinas, pero vamos a aprender. Ya teníamos gasolineras, pocas, ahora estamos expandiéndonos rápido con esta reforma energética. Vamos a seguir creciendo con Coca-Cola; estamos contentos con nuestra inversión en Heineken, y Dios dirá para ver a dónde nos llevan las locuras que se nos ocurren.

Diablo para siempre

A José Antonio Fernández le dicen El Diablo desde los 13 años, porque tenía las cejas levantadas. “Nadie me cree, pero es cierto”. ¿Le gusta que le digan así? “Prefiero que no, pero me aguanto”, confiesa sonriente. Originario de Puebla, llegó a Monterrey con otro amigo, El Enano. Cuando iban en el autobús, pactaron: “No quiero ser El Enano en Monterrey”; “no, pues ni yo El Diablo”. Acordaron no llamarse por sus apodos. Días después, mientras hacían una fila en la escuela, pasó un poblano que conocía a Fernández y le gritó: “¡Diablo!” Él volteó para otro lado. “¡Diablooo!”, insistía su paisano. Una muchacha, que estaba adelante, le dijo: “Creo que te hablan”. Atrás de él estaba su amigo, quien señaló: “Ya no te hagas, te llaman”. Y la chica continuó: “Entonces, tú eres El Diablo”, a lo que él contestó: “Sí, y él es El Enano”.

Líder indiscutible

Las cifras de FEMSA son insólitas en América Latina. Uno de sus logros es la creación de OXXO, en esta parte del planeta. Hoy cuentan con más de 13,000 tiendas en México y Colombia, con más de 11.1 millones de consumidores cada día. Abren, en promedio, una tienda cada ocho horas. En 2014 firmaron un acuerdo para comprar Farmacias Farmacón, con más de 200 establecimientos en México. Además, en 2013 adquirió 75 % del capital de las Farmacias YZA, que es fuerte en el sureste mexicano, así como de las Farmacias FM Moderna (FEMSA cuenta con más de 500 farmacias en México). Recientemente concretó la adquisición de una participación mayoritaria en Grupo Socofar en Chile, para operar más de 640 farmacias y 150 tiendas de belleza en Chile, así como 150 farmacias en Colombia.

1 COMENTARIO

  1. Excelente entrevista, me hubiera gustado conocer acerca del impacto que ha tenido FEMSA con las nuevas tecnologías de Información, y si le atribuye en gran medida a esto, el crecimiento de la empresa, asi como los retos que presentaron al implementar sistemas que antes no existian. Estaría interesante que hicieran mas entrevistar a grandes empresarios de Nuevo Léon y todo México.

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