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La mayoría de los libros esconden entre sus páginas un retrato de lo que ocurre en la época y en el lugar en los que fueron escritos. Por ello, extraño sería que la obra maestra de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, fuese una excepción.

En el marco del aniversario luctuoso número 400 del novelista, poeta y dramaturgo español; así como del Día Internacional del Libro que se celebra este 23 de abril, recordamos algunas de las referencias al momento científico que le tocó vivir a Cervantes presentes en esta gran novela.

Astronomía vs astrología

En este libro, la astrología y la astronomía aún son sinónimos, como lo eran entonces para la mayoría de las personas. Sin embargo, por esos años, el científico alemán contemporáneo de Cervantes Johannes Kepler ya buscaba demostrar que la vida de los seres humanos no es regida por las estrellas.

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El autor escribió en su obra:

…porque cierto está que este mono no es astrólogo, ni su amo ni él alzan, ni saben alzar, estas figuras que llaman judiciarias, que tanto ahora se usan en España, que no hay mujercilla, ni paje, ni zapatero de viejo que no presuma de alzar una figura, como si fuera una sota de naipes del suelo, echando a perder con sus mentiras e ignorancias la verdad maravillosa de la ciencia.

En este párrafo, Miguel de Cervantes no excluye la posibilidad de que la astrología tenga una base científica pero critica el abuso de las predicciones sobre el futuro que se hacían en su época.

En Don Quijote de la Mancha también podemos encontrar algunos de los datos astronómicos que cambiaron la forma de pensar del mundo por aquél tiempo. Por ejemplo, a pesar de que el texto realmente no menciona la teoría heliocéntrica presentada en 1543 por Nicolás Copérnico, sí hace referencia al trabajo del greco-egipcio Claudio Ptolomeo.

… de trescientos sesenta y cinco grados que contiene el globo, del agua y de la tierra, según el cómputo de Ptolomeo, que fue el mayor cosmógrafo que se sabe, la mitad habremos caminado, llegando a la línea que he dicho.

Esta línea de la que habla el protagonista es el ecuador, al que describe como la línea equinoccial que divide y corta los dos contrapuestos polos en igual distancia.

Medicina con poco avance

La medicina del siglo XVl apenas había cambiado desde los tiempos de los griegos Hipócrates y Galeno. Por ello, no son muchas las citas sobre esta ciencia en Don Quijote de la Mancha.

Así, la referencia más destacada corresponde a la primera comida de Sancho después de ser nombrado gobernador de la ínsula Barataria, cuando el doctor Pedro Recio de Agüero le impide comer de todos los platos bajo el argumento de que cada uno de ellos puede hacerle daño.

Al llegar a las perdices, este personaje cita al propio padre de la medicina griega con las siguientes palabras:

…porque nuestro maestro Hipócrates, norte y luz de la medicina, en un aforismo suyo, dice: Omnis saturatio mala, perdices autem pessima. Quiere decir: Toda hartazga es mala; pero la de las perdices, malísima.

Por su puesto, a nadie consta que el destacado médico de la Antigua Grecia haya dicho algo parecido.

Biología fantástica

La novela de Cervantes delata varias creencias curiosas de la época que, hoy, sabemos que son erróneas. Criaturas fantásticas como el basilisco de las montañas que menciona la pastora Marcela en el entierro de Grisóstomo se hacen presentes durante todo el relato.

A este animal, supuestamente emparentado con las serpientes, se le atribuía la capacidad de matar con la mirada. Sin embargo, la biología moderna asignó este nombre a un lagarto similar a las iguanas pero de menor tamaño, así como de aspecto más ágil y esbelto. Esta especie era desconocida al momento de la publicación de Don Quijote de la Mancha.

Tal vez estos reptiles no son capaces de hacer morir a alguien sólo con mirarlo, sin embargo, resultan sorprendentes por un motivo diferente: pueden correr sobre el agua apoyándose únicamente en sus patas traseras.

Entre las letras escritas por Miguel de Cervantes también encontramos otra leyenda animal.

Cuentan los naturales que el armiño es un animalejo que tiene una piel blanquísima, y que cuando quieren cazarle los cazadores, usan de este artificio: que, sabiendo las partes por donde suele pasar y acudir, las atajan con lodo, y después, ojeándole, le encaminan hacia aquel lugar, y así como el armiño llega al lodo se está quedo y se deja prender y cautivar, a trueco de no pasar por el cieno y perder y ensuciar su blancura, que la estima en más que la libertad y la vida…

En este caso, se trata de una muestra de antropomorfismo —atribución de forma o cualidades humanas a lo que no es humano—, una constante en la mitología, por ejemplo.

Para terminar con este recorrido por la ciencia de finales del siglo XVI y principios del XVIl, te compartimos una cita matemática que hace Cervantes en el Quijote, en la que Lotario dice:

les han de traer ejemplos palpables, fáciles, inteligibles, demostrativos, indubitables, con demostraciones matemáticas que no se pueden negar, como cuando dicen: Si de dos partes iguales quitamos partes iguales, las que quedan también son iguales…

Es decir: Si a = b entonces a-c = b-c

CON INFORMACIÓN DE UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID / MANUEL ALFONSECA MORENO

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