La ciencia te explica el más grande ‘secreto’ de Santa Claus
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Todos sabemos quién es Santa Claus, también conocido por otros nombres como Papá Noel o San Nicolás, y a qué se dedica. Este personaje tan famoso en la cultura occidental lleva regalos a niños de todo el mundo la noche del 24 al 25 de diciembre, descendiendo desde el techo de sus casas hasta sus árboles de navidad para depositar debajo de estos los presentes.

Pero, además, lo hace con extremo cuidado de que nadie pueda verlo o escucharlo. ¿Cómo lo logra? De acuerdo con la Doctora Katy Sheen de la Universidad de Exeter, ubicada en Reino Unido, la teoría de la relatividad de Albert Einstein y el efecto Doppler de Christian Andreas Doppler puede explicarlo.

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El análisis de esta experta, presentado el 14 de diciembre durante el evento The Science of Christmas de la misma institución, comenzó así:

Visitar a cerca de 700 millones de niños en 31 horas —de acuerdo con las diferentes zonas horarias— implica que Santa y sus renos avanzan a 10 millones de kilómetros por hora y, tomando en cuenta los recesos para comer galletas con leche o dar zanahorias a los animales, esta velocidad aumentaría aún más. Es aquí donde la relatividad hace de las suyas.

Al viajar a tal rapidez, tanto Santa Claus como sus renos, trineo y regalos se contraen de acuerdo con la dirección en la que viajan —el tiempo se estira, los cuerpos se encogen— lo que permite a Papá Noel entrar con todo y saco de regalos hasta en las chimeneas más estrechas.

¿Cómo hace para que nadie lo vea ni lo escuche? Gracias al efecto Doppler, un cambio de frecuencia aparente de una onda producida por el movimiento relativo de la fuente respecto a su observador.

Como resultado de este fenómeno, San Nicolás y todo su equipo parecen más azules cuando se acercan y rojos mientras se alejan, algo que ocurre tan rápidamente que la longitud de onda de la luz se hace cada vez más corta, hasta ser prácticamente invisibles al ojo humano.

Además, las campanas del trineo y el “ho, ho, ho” dejan de escucharse debido a que la frecuencia del sonido se eleva cada vez más, como ocurre con el paso de las sirenas de ambulancias, hasta alcanzar un punto en el que se hace imperceptible para el hombre.

La razón por la que Santa Claus logra moverse a esos 10 millones de kilómetros por hora es más complicada de encontrar, por lo que en ese caso si puede tratarse de “un poco de magia”, según la Doctora Sheen.

La experta comentó que desde los 7 años empezó a buscar una explicación racional sobre la forma de operar de Papá Noel, lo que consiguió 26 años más tarde. Hoy, comparte su teoría con los niños que no se quedan tranquilos con soluciones poco probables.

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