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Por Andrea López, Dulce Pontaza y Luis Estrada:

Desde que inició este 2018, gran parte de la República Méxicana ha registrado bajas temperaturas, las cuales continuarán en las próximas semanas de acuerdo con los pronósticos del clima.

Este frío tiempo puede provocar diferentes reacciones a nuestro cuerpo al activar sus mecanismos de defensa. Aquí te compartimos algunas de las más curiosas para que puedas saber qué esperar cuando la temperatura baja y puedas prepararte para ello.

Tus dientes ‘tiemblan’

Un cambio repentino de temperatura puede provocar un movimiento involuntario en tus músculos, incluso en los de tu mandíbula, haciéndolos temblar. Así, cuando tu cuerpo se enfrenta con el frío, especialmente si vienes de un espacio templado o más cálido, puede responder con impulsos que se traducen en dientes que ‘castañean’ o ‘rechinan’, es decir, que chocan entre sí, de 240 a 260 veces por minuto. ¿Sabes por qué?

Al registrar bajas temperaturas, tu cerebro pone en acción al hipotálamo, un pequeño pero muy importante órgano que, entre muchas otras funciones, se encarga de regular la temperatura corporal. Entonces, éste manda un impulso a los músculos para indicarles que se contraigan y se muevan rápidamente con el objetivo de producir calor. Finalmente, el rechinar de dientes es una suerte de ‘efecto secundario’ de este proceso.

Te da más hambre

Cuando el ambiente en el que te encuentras es muy frio, tu índice metabólico basal, es decir, la cantidad de calorías que quemas por el simple hecho de existir, sin actividades adicionales, aumenta levemente. Esto se debe a que tu cuerpo trabaja más para poder mantenerte a una buena temperatura, por lo que requiere de energía extra.

Para compensar esta necesidad, superior a la que estás acostumbrado, tu cerebro considera que necesitas más comida, por lo que sentirás más hambre. Y no sólo eso, sino que la sensación de antojo también aumentará, especialmente por alimentos y bebidas calientes, muy dulces o con alto contenido de grasa. En este caso, te recomendamos tener cuidado con lo que consumes pensando que el frío compensará esta ingesta.

La piel es de gallina

En la parte más profunda de nuestra dermis se encuentran las glándulas sudoríparas, el tejido graso, los bulbos pilosos y una fina musculatura que opera sobre los poros. Cuando hace frío éstos se dilatan y contraen con la finalidad de mantener la temperatura corporal. Si hay exceso de calor se abren para liberar sudor y contribuir al enfriamiento corporal por evaporación.

Pero, si hay falta de calor, o sea frío, se contraen y cierran para evitar la pérdida de calor. Cuando este músculo, llamado horripilador se contrae, el poro se cierra, la piel forma un bulto alrededor del folículo y el vello se eriza, dando como resultado la piel de gallina.

Dan más ganas de ir al baño

Durante el día, el cuerpo humano acumula distintos tipos de líquidos. Posteriormente, nuestro organismo necesita expulsarlos, esto lo hace en forma de sudor y orina. Cuando nuestro cuerpo siente frío no genera la suficiente energía para producir sudoración, es por ello que los líquidos son expulsados únicamente en forma de orina, un factor que nos provoca ir más veces al baño.

Cara roja

Cuando hace frío, la nariz, la barbilla y las mejillas de algunas personas se tornan rojas, esto se debe a los cambios de temperatura que percibe la sangre. Se trata de la cuperosis, que es la dilatación de dos tipos de vasos sanguíneos: vénulas y arteriolas.

La apariencia de la cuperosis luce similar a las telas que tejen las arañas. Este cambio de tonalidad se presenta principalmente por la exposición y variación de temperatura en el medio ambiente. Las personas de piel clara y fina están más propensas a este padecimiento. 

¿Mucho frío? Vístete como cebolla

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