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Gabriela Chávez

Detroit.– Ante el alza de precios en los combustibles fósiles, expertos proponen modelos de movilidad alternativos, alejados del uso del automóvil personal, además de formatos de energía renovable dirigidas a que los países dependan cada vez en menor medida de la gasolina.

Basado en el concepto de biodiseño, Mitchell Joachim, arquitecto y urbanista con enfoque ecológico de la Universidad de Columbia, propone que una de las formas de energía con la que países como México, podrían dejar de depender del uso de la gasolina, es con combustibles generados a partir de productos orgánicas como caña de azúcar o desechos.

“(En México) se pueden crecer estos combustibles; a partir de caña o de pasto o desechos. Por ejemplo, Brasil ha podido convertir su dependencia de las gasolinas hacia otro tipo de energías. No veo por qué México tenga que seguir siendo dependiente del petróleo, eso ya no tiene sentido, se deben romper esas ridículas cadenas”, dijo Joachim en entrevista con Expansión, tras su participación en el congreso digital celebrado en el marco del Autoshow 2017, en Detroit.

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A partir del inicio de 2017, el alza en el precio de la gasolina en México fue de 20%, sumado a diversas escaladas del costo de dicho combustible durante 2016.

Joachim, considerado por la revista Time como una de las personas más innovadoras, considera que la urgencia por llevar a cabo un cambio en el uso de energías en países como México es inminente, pues factores como la concentración urbana y la contaminación continuarán presionando a los países que dependen de los combustibles fósiles, en el espiral de un efecto llamado “tardanza depredadora”.

“Lo que sucede en México es algo llamado ‘tardanza depredadora’. Esto tiene que ver con creer que Exxon u otra petrolera sigue siendo una fuente de dinero y que debe de seguir ganando. Así que cada día que sigan en el negocio todo seguirá igual; de esta forma siempre dirán (las empresas) que está muy bien tener nuevas formas de energía pero no harán nada para apoyarlas y las seguirán postergando por décadas”, dijo Joachim.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) sugiere que, de cara a 2030, las naciones ejecuten cinco medidas en pro del uso de energías renovables: el incremento de energías renovables en industrias como transportación y construcción, la progresiva reducción de combustibles fósiles, el incremento de inversiones en tecnología para energías renovables de 270,000 millones de dólares a 400,000 millones de dólares para 2030, además de gradualmente eliminar los subsidios a combustibles hacia 2030.

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Sin embargo, Joachim estima que a pesar de las medidas internacionales propuestas en torno a la movilidad y nuevos modelos de energía, es probable que las naciones atraviesen por una crisis de precios antes de que logren cambiar sus enfoques en este sector.

“No creo que todo mundo vaya a cambiar de uso energético en el corto plazo, y eso está bien, pero la gente debe darse cuenta que hay opciones aunque inevitablemente creo que deberá haber una crisis energética para que suceda un cambio”, dijo.

Algunos otros proyectos alrededor del biodiseño en las ciudades del futuro van desde jardines verticales, que brindan nuevos pulmones a las urbes además de espacio para proveer huertos locales, hasta transportes más ágiles y hechos de materiales naturales suaves que provoquen menor cantidad de accidentes y que sean amigables al ambiente; además de transportes inteligentes conectados o que utilicen nuevas vías de tránsito como las aéreas.

“Los drones o dirigibles podrían usarse sobre el internet de las cosas para proveer mejores formas de transporte”, proyectó el urbanista.

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