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La fórmula ‘secreta’ de las personas talentosas

En el contexto actual, el conocimiento es imprescindible pero no lo más importante.

En el pasado, lo más importante para cualquier compañía era el producto o servicio que ofrecía pero, hoy, los empresarios enfrentan un cambio de paradigmas que coloca a sus recursos humanos como el elemento clave para el éxito. Esto de debe, de acuerdo con Carlos Lanzón, socio de la firma Amrop, a las características de la era digital.

“El mercado es global, cada día hay productos que caducan y los consumidores están más informados que nunca. Todo esto es gracias a la tecnología”, dijo entrevista con Tec Review. “Por lo tanto, las compañías deben invertir principalmente en el talento, ya que es éste el que se encarga de gestionar los cambios necesarios para mantener a la empresa al día. De no hacerlo, lo más seguro es que en un año estarás out”.

Ante esta afirmación, surgen varias preguntas: ¿Qué es el talento? ¿Se nace con él o se hace? ¿Qué elementos hacen destacar a quienes cuentan con éste entre el resto? Yo, ¿cuento con él? Para responder a todas estas cuestiones, Lanzón recordó una fórmula presentada por el español Luis Conde, fundador de Seeliger y Conde quien también ha ocupado el cargo de Presidente en Amrop: T=(c+v)*a. El talento es la suma de conocimientos y valores multiplicado por la actitud.

Conocimiento, por supuesto, se refiere a lo que aprendemos estudiando, leyendo, manteniéndonos informados, practicando y desarrollando nuestras habilidades naturales. “El conocimiento no es el elemento más importante de la fórmula pero, sin él, el resto no funciona”, detalló Carlos Lanzón. El siguiente ‘ingrediente’ son los valores.

“Todos tenemos valores y no existen unos buenos o unos malos, sino diferentes. Por lo tanto, la empresa debe buscar personas talentosas que presenten valores de acuerdo a su organización y al puesto de trabajo”, comentó el socio de Amrop. “Por ejemplo: un CEO debe tener más orientación a los resultados que un director de venta; pero un director de venta debe ser más empático que un encargado de tecnología”.

La mala noticia es que este componente de la ecuación “se puede modificar con actitud, con ganas, pero muy poco”. De acuerdo con Lanzón, los valores se adquieren entre los cero y los doce años de edad. “Si una persona es poco disciplinada a los once, lo más probable es que lo sea el resto de su vida”, dijo el experto. Lo que sí podemos cambiar es la actitud.

“Para mi, la actitud es lo más importante. Todos los elementos son imprescindibles, pero éste es clave”, afirmó Carlos Lanzón. “Pienso que Richard Branson, por ejemplo, es una persona exitosa principalmente por su actitud, la cual adquirió por su experiencia de vida: hobbies, viajes, hitos”. ¿Por qué son tan importantes estos acontecimientos? “Porque lo que mejor se queda en el cerebro es lo que aprendemos con emociones, no memorizando”, aseguró.

Finalmente, el especialista explicó que aquello que te hace una persona con valores y actitud puede ser destacado en el currículo o mencionado en la entrevista pero que, si está ahí, el reclutador lo notará de inmediato. “Nos damos cuenta con un par de preguntas si la persona es optimista, alegre o líder; si el postulante ha vivido”.

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