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La función de las universidades no es enseñar, afirmó el rector de la Universidad de Mondragón, ubicada en España, Vicente Atxa, “sino ayudar a los jóvenes a aprender”. Así lo dijo ante los asistentes al Tercer Congreso Internacional de Innovación Educativa que se lleva a cabo hasta el 14 de diciembre en el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México.

“¿Cuáles son los retos del futuro?”, invitó a reflexionar al público, compuesto principalmente por docentes. “Yo no tengo ni idea”, bromeó, “pero creo que tenemos claro lo que queremos que pase”.

El rector recordó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió recientemente una declaración “sobre lo que nos gustaría que suceda próximamente”. “Poner fin a la pobreza y al hambre; evitar la desigualdad; construir sociedades pacíficas; empoderar a las mujeres; garantizar la protección del planeta”, mencionó.

Sin embargo, agregó, existen situaciones que no podemos anticipar, “como el Brexit, la llegada al poder de Donald Trump y el tema de Colombia”. Ante todo ello, Atxa consideró que sólo hay una manera de hacer que las cosas positivas se hagan realidad y aminorar las consecuencias de las negativas: preparar a los jóvenes para ser personas competentes capaces de pensar a nivel global y actuar a nivel local, un concepto al que llamó “glocal”. “Ese es nuestro compromiso como universidad”, afirmó

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¿Cómo lograrlo? Entendiendo el modelo educativo que implementamos y, de ser necesario cambiándolo.

¿Viajas en tren, trainera o balsa?

Para ayudar a los docentes a entender el modelo educativo bajo el que trabajan, Vicente Atxa comparó tres de ellos con diferentes formas de transportarse. La primera es en tren.

“Este esquema es el que la mayoría de las instituciones ofrecen”, comentó. “En él, el profesor es el maquinista, quien de vez en cuando mira hacia atrás, a los vagones que representan a los estudiantes”, explicó. “A estos alumnos, en muchas ocasiones no les interesa mucho a dónde se dirige la máquina, y si un vagón se sale, no importa, el tren sigue su camino”.

El siguiente es el de la trainera. “En esta ocasión, quien maneja sí está viendo qué es lo que hace cada joven: si alguno deja de remar o si se despista”, detalló. “Pero sigue siendo esa persona quien marca el rumbo, siguiendo un modelo donde la capacidad que tiene cada estudiante de demostrar lo que vale es limitada”.

Finalmente está el viaje en balsa, el rafting. “Cuando dejamos la escuela ya no existen trenes ni traineras. Hay rafting”, dijo el español. “Ya no hay un profesor, y eso es lo que debemos enseñar a los alumnos, a descubrir sus fortalezas y áreas de oportunidad para usarlas en su favor y en el de los demás”.

Bajo esta idea, de acuerdo con Atxa, la Universidad de Mondragón trabaja bajo tres ejes principales, con los que asegura no enseñar, sino ayudar a aprender a sus estudiantes. El primero consiste en una evaluación continua y en conjunto.

“Los profesores no evalúan cada uno su propia asignatura, sino que los cinco o seis maestros que están en un semestre son un equipo que tiene el mismo objetivo: que su clase progrese”, recordó. “Las evaluaciones se hacen a todos los jóvenes juntos y de forma continua, cosa que no se puede hacer con un examen”.

El segundo tiene que ver con salir al mundo real. “En este rafting no se puede aprender si estás todo el día en la universidad”, dijo. “Entonces, impulsamos la alternancia para que nuestros universitarios trabajen medio día y estudien el resto”.

“Esto, no sólo por un motivo económico, que también es importante”, agregó, “sino porque así se forma mejor a un estudiante.

El último eje es el de la internacionalización. “El objetivo es que todos los estudiantes tengan una experiencia internacional antes de que salgan de su carrera”, comentó. “Nosotros aún no lo logramos al 100% pero hacia allá vamos”.

Según Vicente Atxa, bajo este sistema los jóvenes egresarán de las universidades con mucho más que conocimientos: con diferentes habilidades de gran importancia para convertirse en personas exitosas que, a la vez, abonen al bien común de la sociedad.

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