La princesa Leia, inmortal gracias al MIT

Se trata de una pantalla 3D, la cual fue fabricada por la empresa Leia.

AFP

¿Te acuerdas de la famosa escena de La guerra de las galaxias, donde la princesa Leia hace que R2D2 reproduzca un mensaje de video holográfico en medio del aire en el que pide ayuda a Obi-Wan Kenobi? Esa escena no es un panorama lejano actualmente.

Producir imágenes 3D en color y vídeos, visibles desde 64 puntos de vista distintos sin necesidad de usar las gafas especiales, es el objetivo de la empresa Leia.

Se trata de una pantalla 3D, la cual fue fabricada por mencionada empresa. La particularidad de esta tecnología nace con un invento que hizo ganador a su creador David Fattal en MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Francia, el cual consiste en el aprovechamiento de los avances en la capacidad para controlar a nanoescala el camino que sigue la luz.

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Fattal laboraba en HP Labs, donde trabajaba con interconexiones ópticas (éstas permiten a los ordenadores intercambiar información codificada en forma de luz), y por las cuales se dio cuenta que también se podían usar para mostrar imágenes holográficas.

Para formar la base de la pantalla holográfica en 3D, a Fattal se le ocurrió que en vez de usar redes para mandar la luz por un cable para transmitir datos, podía diseñarlas para que enviaran la luz en direcciones concretas en el espacio.

El diseño de esta tecnología ha sido modificado con el objetivo de mejorar la calidad de la imagen, así como también ha creado una forma para que los hologramas surjan de una pantalla LCD convencional. Cada una de éstas, cuenta con una fuente de luz y una ‘guía de luz’ de plástico, ésta pegada a la primera.

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La guía de luz dirige la luz hacia los píxeles de la pantalla y las imágenes aparecen en la pantalla cuando el LCD bloquea selectivamente distintas cantidades de luz en cada píxel.

Leia sustituyó la guía de luz estándar por una mucho más sofisticada que tiene redes a nanoescala.

El creador de esta tecnología configura el LCD para enviar 64 imágenes distintas, cada una de ellas producida por una 64ª parte de los píxeles disponibles, y mezcla esas imágenes de tal forma que el cerebro del observador percibe un holograma completo.

En todo el proceso se pierde un poco de la resolución, lo que podía dificultar su adaptación a pantallas más grandes, pero los dispositivos móviles actuales tienen una resolución tan alta que los usuarios no lo notarán, explicó el creador.

CON INFORMACIÓN DE MIT TECHNOLOGY REVIEW 

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