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Por Jansel Jiménez

Cuatro puntos cardinales anclan cualquier punto en el planeta, y también son cuatro las directrices que aterrizan el emprendimiento tecnológico en la realidad. Esto de acuerdo con Rocío Alejandra Aldeco Pérez, finalista de los premios Alumni Awards 2017, patrocinados por British Council y la Embajada de Reino Unido en México.

“Yo creo que (los mexicanos) tenemos la visión y los recursos; hace falta conectar los puntos. Si tú ves los casos de éxito de emprendimiento tecnológico, cuatro cosas están conectadas: una necesidad del público, alguien con muchas ganas de resolverla, nichos de oportunidad y un apoyo de la industria que dice por dónde es el camino”, expresa la también directora de la Escuela de Tecnologías de Información y Electrónica del Tecnológico de Monterrey, en Querétaro.

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Cortesía de Alumni Awards 2017

Para la académica una vez que se cumple dicha tétrada, el resto es coser y cantar. Sin embargo, el último eslabón de la cadena es el que muchas veces falta concatenar en nuestro país.

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“Cuando tienes esas cuatro cosas, todo se da de manera natural, y ahí es donde el emprendimiento tecnológico se vuelve más complicado, porque en México no tenemos mucha industria de emprendimiento tecnológico, entonces es difícil encontrar quién pueda mentorear, guiar”, comenta la también doctora en ciencias computacionales por la Universidad de Southampton, en Inglaterra.

Justamente cuando alguien se topa con la pared, para seguir adelante debe emigrar. “El emprendedor entonces tiene que salir al exterior, porque si vas  al Reino Unido, por ejemplo, verás que hay muchas empresas de emprendimiento tecnológico”, añade Aldeco.

Irrumpe en terreno de hombres

En el mundo y en México, particularmente, el campo de la ingeniería computacional es mayormente dominado por hombres. Para equilibrar las cosas, Aldeco participa activamente en Technovation Challenge, un programa internacional, con representación en nuestro país, en el que se lucha por que niñas se familiaricen con el mundo de la programación.

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“Lo que este movimiento hace es empoderar a las niñas de entre 10 y 19 años, usando tecnologías. Lo que estamos haciendo es motivar a las chicas, para que vean la ingeniería como una opción para su desarrollo profesional”, comenta.

“Desde mi punto de vista, saber computación, saber programar, te empodera demasiado, porque puedes resolver el problema que quieras. He visto a niñas de 10 años con sus computadoras, enamoradas de haber hecho una app y de tener su plan de negocio”, agrega Aldeco.

Un polo no tan opuesto: el arte

Aunque es bien sabido que Miguel de Cervantes concibió El Quijote de la Mancha en la cárcel y que Agustín Lara compuso sus mejores canciones en contextos de arrabal, un proyecto artístico no necesariamente florece solamente en condiciones de soledad y pobreza.

Un ejemplo de ello es Jorge Rodrigo Sigal Sefchovich, uno de los ganadores de los premios Alumni Awards 2017, quien gracias a los apoyos institucionales que ha recibido durante su carrera de composición y gestión cultural ha podido impulsar el talento musical en México.

Cortesía de Alumni Awards
Cortesía de Alumni Awards 2017

“En mi caso particular ha sido la diferencia no solamente hacer mi posgrado, sino regresar, para poder tener un entorno en el cual se pueda llevar un proyecto como el CMMAS (Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras), en Michoacán. Entonces lograr esa confianza para llevar a cabo una institución de educación y de formación ha sido lo más valioso que he recibido de las instituciones; esa confianza, no nada más para prepararme, sino después para poder compartir en México”, explica Sefchovich, quien desde 2006 es director del Centro.

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